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Venezuela: elecciones decisivas PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrador del Sistema   
jueves, 20 de noviembre de 2008

Angel Guerra Cabrera (La Jornada)

"A Washington no se le ha escapado la importancia de los comicios venezolanos del domingo, en la decisión del rumbo de América Latina y el Caribe, y así lo confirma el recrudecimiento de la descomunal campaña internacional de su maquinaria mediática y sus más connotados plumíferos hispanoparlantes contra Chávez. Pero el chavismo se presenta a las urnas con renovados bríos y la moral alta, y si logra vencer la abstención no hay duda de que obtendrá una resonante victoria".


En Venezuela se ha constatado, a 10 años de la presidencia de Hugo Chávez, la inédita posibilidad de que las fuerzas populares de América Latina conquisten y sostengan el gobierno por vía electoral, impulsando un radical proceso revolucionario. Este acontecimiento, unido a la resistencia de Cuba y a intensas luchas contra el dramático costo social de los dictados del Consenso de Washington, abrió el camino a una prometedora coyuntura en la región. Surgieron nuevos gobiernos populares, o más independientes de Estados Unidos, y cambió la correlación de fuerzas a favor de la reafirmación de la soberanía nacional y la unidad latinoamericana.

El mismo nacimiento de Unasur y su reciente plan de apoyo al presidente Evo Morales frente a la subversión yanqui-oligárquica es una prueba incontrovertible. Ello explica los persistentes y criminales intentos desestabilizadores de Washington y la oligarquía local contra el gobierno constitucional de Venezuela, victorioso y fortalecido en cada ocasión.

 

La revolución bolivariana se enfrenta, por eso, a un gran desafío estratégico en las elecciones del próximo 23 de noviembre. Están en juego 22 de 23 gobernaciones de estados y la alcaldía mayor de Caracas, 246 escaños de legislaturas estadales y el distrito capital, entre ellas ocho de circunscripciones indígenas, así como 326 alcaldías (casi todas). Cabe recordar que después de arrasar a la oposición de derecha en nueve comicios consecutivos, el chavismo sufrió su primera derrota electoral en el referendo constitucional del 2 de diciembre de 2007, aunque por un margen aritmético insignificante. Ningún dato permite poner en duda el gran apoyo popular de que continuaban gozando el proceso revolucionario y su líder en aquel momento. La derecha no ascendió en votación, lo que subió fue la abstención, que ha hecho a Chávez decir: “nos derrotamos nosotros mismos”, en alusión a actitudes burocráticas, corruptas, o adversas de funcionarios del aparato del Estado que indujeron a la no concurrencia de parte importante de los electores chavistas.

 

En la justa electoral del domingo próximo se miden los candidatos bolivarianos con su proyecto de emancipación nacional y social de vocación latinoamericanista y los de la oligarquía servil al imperialismo, genuina representación del retorno a la dependencia de Estados Unidos y a las políticas neoliberales causantes de la gran debacle económica y social, que los acuerdos del G-20 agravarán. De allí que constituya virtualmente un plebiscito del proceso y las ideas revolucionarios y exija al movimiento bolivariano lograr una victoria contundente. Es decir, no sólo conservar las gobernaciones, alcaldías y curules que detenta, sino arrebatar a la oposición de derecha la mayoría de los que ostenta, en algunos casos debido a deserciones en las filas revolucionarias.

 

El gobierno ha rectificado errores, fortalecido el poder popular entregando recursos y poder de decisión a los consejos comunales, estimulado la combatividad del movimiento sindical nacionalizando sectores clave de la economía y la emblemática siderúrgica Sidor, remozado las misiones sociales y construido numerosas obras de infraestructura. El novel Partido Socialista Unido de Venezuela ha demostrado gran capacidad de movilización y debate ideológico en sus bases. Desde ellas fueron electos sus voceros y candidatos, casi siempre con gran aceptación.

 

Por supuesto, quedan muchas deficiencias e inconformidades. No hay proceso revolucionario libre de contradicciones, pero lo importante es la resolución de su liderazgo por solucionarlas a favor del pueblo y es el caso de Venezuela. El presidente Chávez ha realizado una extraordinaria labor de crítica y educación política en el fragor de la campaña electoral dedicando cientos de horas a la explicación de los problemas nacionales e internacionales.

 

A Washington no se le ha escapado la importancia de estos comicios en la decisión del rumbo de América Latina y el Caribe y así lo confirma el recrudecimiento de la descomunal campaña internacional de su maquinaria mediática y sus más connotados plumíferos hispanoparlantes contra Chávez. Pero el chavismo se presenta a las urnas con renovados bríos y la moral alta, y si logra vencer la abstención no hay duda de que obtendrá una resonante victoria.

 

20/11/08

 
 
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