|
PRENSA LATINA -20/2/2.006
Wilfredo Alayón
Caracas, 20 feb (PL) En una abrupta profundización de su enfrentamiento con Venezuela, Estados Unidos desplegó en los últimos días otra escalada contra Venezuela, que tuvo a la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, como principal protagonista.
Rice justificó ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano, su pedido de más recursos para acciones políticas y especialmente contra la patria de Simón Bolívar.
El presidente del Parlamento venezolano, Nicolás Maduro, denunció que buena parte de los medios de difusión internacionales y locales obviaron deliberadamente un revelador párrafo del testimonio de la alta funcionaria estadounidense.
En la declaración citada Rice afirmó que "ha sido útil que haya apoyo internacional para el paro del sindicato de transportistas que está sucediendo en Venezuela".
El parlamentario cuestionó esa expresión con interrogantes como: ¿por qué Condoleeza Rice califica de paro la focalizada protesta del sector?, ¿será posible creer que el gobierno de Estados Unidos promueve otro intento para desestabilizar la democracia venezolana?
En rueda de prensa aquí, la vicecanciller Maripili Hernández aclaró que en Venezuela no existió ningún paro sino focos en algunos lugares de Caracas, pero los alcaldes trabajaron de conjunto en función de lograr soluciones a los problemas.
Hernández se reunió en la Casa Amarilla (Cancillería) con Philip French, Bruce Friedman y Julie Danielewski, funcionarios de la Subsecretaría de Asuntos Hde la Unión, a quienes hizo llegar una nota de protesta.
El principal desmentido fue de los propios transportistas quienes en un encuentro con representantes gubernamentales ratificaron el apoyo incondicional al gobierno bolivariano encabezado por el presidente, Hugo Chávez.
También rechazaron las declaraciones de Rice, y denunciaron que trata de aprovecharse políticamente de una situación que atañe solo a los profesionales venezolanos del volante.
Rice también dijo ante la Cámara de Representantes de su país haber conversado con los cancilleres de Austria, Brasil y España para crear un frente común contra Venezuela.
"Hemos tenido algunos contactos con esas cancillerías con las cuales Venezuela tiene excelentes relaciones, a pesar de las llamadas que dice haber hecho la señora secretaria de Estado de Estados Unidos", explicó la viceministra.
Los dardos de Washington contra Caracas tuvieron también otro tirador en John Bolton, embajador norteamericano ante la ONU, al pretender enfrentar a Venezuela con Israel y la comunidad hebrea, para descalificarla e impedir que integre el Consejo de Seguridad.
El vicepresidente, José Vicente Rangel, calificó de inaceptables esos planteamientos, y señaló que sectores de la ultraderecha norteamericana y algunos grupos venezolanos insisten en darle "un manejo perverso al tema judío".
La arremetida contra Venezuela incluyó un nuevo personaje, el primer ministro británico Anthony Blair, quien se incorporó a la campaña de descrédito con acusaciones sobre supuestas violaciones de la nación sudamericana al derecho internacional.
Sin embargo, cerca de 70 parlamentarios de su organización política, el Partido Laborista, presentaron una moción de apoyo y desagravio hacia Venezuela y el presidente, Hugo Chávez.
En términos similares se pronunció el Sindicato de Periodistas de Gran Bretaña, mientras sindicalistas británicos marcharon a favor del gobierno bolivariano frente al consulado venezolano en Londres.
Todas esas acciones han recibido respuesta de las autoridades venezolanas, las que han continuado sus programas y políticas sociales encaminadas a lograr una mayor equidad e inclusión de sectores tradicionalmente excluidos |