La estrategia tiene una regla de oro: aislar al enemigo y ganar al campo intermedio.
Aislar al enemigo tiene como objeto debilitarlo, reducir sus fuerzas y recursos, disminuir su capacidad de maniobrar y causar daño. Es una regla elemental.
Ganar al campo intermedio tiene como objetivo aumentar nuestras alianzas, fortalecer nuestras fuerzas y recursos. Un viejo maestro en el arte de la revolución solía decir que era indispensable ganar aliados aun cuando éstos fueran circunstanciales y vacilantes.
Llevar a cabo una lucha prolongada contra un enemigo poderoso requiere no sólo un corazón ardiente y un entusiasmo ilimitado también es indispensable la mayor suma de inteligencia y destreza para conquistar la superioridad de fuerzas que es, en definitiva, lo que inclinará la victoria a nuestro favor.
Todas las revoluciones han tenido episodios en los cuales la dirección política se ha decidido por ganar el campo intermedio y aislar al enemigo. La revolución cubana marchó hasta no hace mucho con aliados circunstanciales y pasajeros. La revolución china hizo todos los esfuerzos que pudo para aumentar el poder del Ejército Popular y aislar a los reaccionarios. La revolución rusa no llamó a conquistar el poder hasta no ganar quienes vacilaban en los Soviets de soldados y soldados.
Es una "enfermedad infantil" negar acceso a las filas de la revolución bolivariana a quienes rompen con su pasado y asumen las banderas del pueblo, de la soberanía e independencia nacional. Precisamente en momentos en que nuestro país se encuentra amenazado por la intervención norteamericana y enfrenta a las maniobras abstencionistas de la oligarquía contrarrevolucionaria, cobra mayor vigencia que nunca la regla de oro: aislar al enemigo y ganar el campo intermedio.
¡Bienvenidos todos los que quieran participar en la defensa de la Patria y de las conquistas revolucionarias!