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Un secreto público - Guillermo Garcia Ponce |
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Escrito por Administrador del Sistema
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viernes, 10 de marzo de 2006 |
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EDITORIAL
DIARIO VEA
10/03/2.006
Guillermo Garcia Ponce
Como ocurre con los pícaros cuando son sorprendidos, la oposición pretende ahora ocultar su crimen tras aullidos y juramentos. A nadie engañan. Todos saben que la ultraderecha ha descendido a niveles tan bajos que es capaz de vender a la Patria con tal de satisfacer la obsesión contra el Presidente Chávez. El trabajo sucio desarrollado en el Zulia, a través de vallas, franelas y reuniones ha desenmascarado el verdadero carácter de la contrarrevolución. No es extraño. Históricamente, la derecha siempre prefiere pactar con los poderes extranjeros antes de aceptar la revolución. Cuando el pueblo francés echó a Luis XVI, se unió a los ejércitos de Prusia y Austria. La traición se repitió en los días de la Comuna y los cañones extranjeros masacraran a París. Durante la II Guerra Mundial, se unieron al fascismo sin importar derramar la sangre de su propio pueblo. La ultraderecha antivenezolana se ha convertido en un instrumento de la camarilla de Bush. Anda de manos cruzadas con Aznar y los paramilitares colombianos. Canta a coro las calumnias contra Venezuela. Marcel Granier y Alberto Federico Ravell reproducen las informaciones donde se distorsiona la realidad venezolana. Son servidores de Condoleezza Rice. Los separatistas que quieren mutilar a Venezuela ya no pueden echar marcha atrás porque los compromisos con los paramilitares y Washington avanzaron demasiado. En Bogotá se sabe. Es un secreto de dominio público. En la frontera los planes se adelantan sin ocultarlo a nadie. |
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