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TIEMPO DE CAMBIOS - Vladimir Villegas PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrador del Sistema   
martes, 13 de junio de 2006

TIEMPO DE CAMBIOS
Vladimir Villegas
El Nacional



Guantánamo y los derechos humanos

A decir verdad, las cárceles venezolanas distan mucho de ser lugares para que los individuos, además de pagar por sus errores, se reivindiquen ante la sociedad y puedan reinsertarse dignamente. Es más, el calificativo de infierno a veces se queda corto, por la violencia, la inmundicia y otras terribles situaciones que miles de personas padecen en los recintos penitenciarios.

Y esta escandalosa realidad la viven en carne propia, precisamente, presos y familiares provenientes de los estratos más humildes.

Por fortuna, la existencia de un sistema democrático permite que el clamor de justicia, por parte de los procesados y condenados, así como de sus familiares, pueda escucharse, aunque ello no sea suficiente para dar al traste con un sistema penitenciario anacrónico y deshumanizado que no se compadece con los postulados constitucionales en materia de derechos humanos.

La realidad carcelaria en Venezuela, y en general en América Latina, es motivo de preocupación para diversos organismos internacionales de derechos humanos. Lamentablemente, la preocupación de algunos de estos organismos está contaminada por el interés de utilizar esta realidad como instrumento cíclico de manipulación política.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un claro ejemplo de lo que afirmamos. Ya no sorprende la sincronía con la cual actúan algunos de sus voceros y el Departamento de Estado norteamericano.


Hablan los muertos

Y menos sorprende que el propio presidente de Estados Unidos, George Bush, se tropiece “casualmente” con una inmigrante venezolana y le manifieste su preocupación por Venezuela, además de asegurarle que nuestro país “estará” bien. Si estar bien se parece, por ejemplo, a lo que se vive en la cárcel de Guantánamo, el pronóstico de Bush es, cuando menos, aterrador. La cárcel de Guantánamo, creada por este gobierno republicano para “albergar” a acusados de presuntas acciones terroristas, es la mejor demostración de la hipocresía y la doble moral con la cual actúa la Casa Blanca frente al tema de derechos humanos.

Una vez más se viene abajo aquello de que los muertos no hablan. El suicidio de tres prisioneros de Guantánamo enciende nuevamente las alarmas frente al horror que se oculta en esa base militar estadounidense. Y es entonces cuando uno se pregunta por qué, si esa base se encuentra en territorio de este continente, los “preocupados” integrantes de la Comisión Interamericana no se dan una vueltecita por ese infierno o por lo menos preguntan, hechos los locos, cómo están las cosas por esos lares.

Incomunicación, torturas físicas y psicológicas, negación absoluta del principio de presunción de inocencia y del derecho a la defensa o al más mínimo derecho a pataleo son algunas de las “ofertas” que destacan en el menú de ese “spa” administrado celosamente desde Washington. Ni siquiera se respeta el derecho de realizar una huelga de hambre, porque los presos que se atreven a iniciar un ayuno son obligados salvajemente a comer. Y eso ocurre a escasos kilómetros de las oficinas en las cuales cocinan sus informes contra Venezuela algunos de esos “especialistas” en derechos humanos.

Tres prisioneros, dos saudíes y un yemení, prefirieron el suicidio antes que seguir padeciendo los efectos de este campo de concentración que nada tiene que envidiarle a los existentes en el periodo hitleriano. Con su muerte, le gritan al mundo una verdad que cínicamente el gobierno de Bush ha pretendido ocultar, minimizar y hasta caricaturizar. Allí en Guantánamo están encerrados casi 500 seres humanos, calificados de terroristas por el Gobierno estadounidense.

Pero sólo 10 de ellos han sido presentados ante los tribunales militares.

Y todavía hay en Venezuela quienes se sienten identificados con ese gobierno que se burla del mundo, y esperan su ayuda para “terminar con este régimen”. Debemos destacar que Amnistía Internacional ha exigido el cierre de ese oprobioso centro de reclusión, tortura y muerte.

Pero no hay organismo internacional alguno que le meta el diente en serio a tan indignante situación.

Mientras tanto, el gobierno de Bush sigue en su línea de presentar como peligros para la democracia a gobiernos, como el de Venezuela, que no pagan el peaje de la incondicionalidad ni en lo político ni en lo económico. Y ni hablar de Luis Posada Carriles, terrorista acusado y condenado por planificar la voladura de un avión repleto de deportistas. El trato VIP que recibe es la mejor muestra de que para el gobierno de Bush hay terroristas buenos y terroristas malos. O sea, Posada Carriles es un terrorista, pero es nuestro terrorista. A los demás les sale Guantánamo, por pendejos.


Detallitos

  • Asesinos. La salvajada cometida contra Carolina Di Lucca es tan dolorosa y condenable como el secuestro y asesinato de los hermanos Faddoul, de Filippo Sindoni y el crimen cometido contra el padre Piñango. Sus asesinos deben ser castigados ejemplarmente. Nuestra solidaridad con sus parientes y nuestro deseo de que ni una familia venezolana más pase por tan terrible experiencia.

  • Yumare. 20 años se cumplen de la masacre de Yumare, cometida por la Disip durante el gobierno de Jaime Lusinchi. Nueve militantes de izquierda fueron ejecutados por fuerzas especiales con el mando de Henry López Sisco. En esa época, si no me equivoco, dirigía la Disip Remberto Uzcátegui. Los familiares de las víctimas exigen la reapertura del caso y el castigo a los culpables de este hecho. Mañana miércoles, a las 9:00 de la mañana, se efectuará en el Teatro Municipal de Caracas un acto conmemorativo de esta lamentable acción criminal apañada y silenciada por unos cuantos “demócratas” que todavía pululan en la política venezolana. Un libro de nuestro colega y amigo Alexis Rosas relata lo ocurrido en Yumare hace dos décadas. Tanto Alexis como el vicepresidente, José Vicente Rangel, el gobernador de Yaracuy, Carlos Giménez, y familiares de las víctimas tomarán la palabra para recordar a los jóvenes asesinados y abogar para que no quede impune este crimen de lesa humanidad.

  • Dato. Casi 500.000 pensiones de vejez se han otorgado durante los 7 años de gobierno bolivariano, mientras que en los 20 años anteriores no se llegó a la cantidad de 400.000. Otro éxito que se anota el gobierno de Hugo Chávez fue haber frenado las políticas de privatización de la seguridad social.

    También el gobierno se ha puesto al día en el pago de prestaciones sociales de obreros, empleados y profesores universitarios.

  • Velázquez Alvaray. No acuso ni defiendo a Luis Velázquez Alvaray. Esperaba su exposición ante la Asamblea Nacional para formarme una opinión definitiva o por lo menos más clara con respecto a las denuncias que hay en su contra. Creo que su ausencia lo dejó muy mal parado frente a los venezolanos. No se trata de hacer leña del árbol caído. Pero habla mucho de la democracia existente en el país que el Parlamento se reúna para escuchar a un funcionario cuestionado defenderse de los señalamientos en su contra. La sesión era pública y sería transmitida en vivo y en directo. Creo que Velázquez Alvaray perdió una oportunidad de oro para sustentar todo lo que ha señalado como razones de la investigación en su contra.

 
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