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EL CARDENAL UROSA, tan denostado por el escualidismo al comienzo de su gestión, parece haber bajado el tono agresivo que asumió con posterioridad para que personajes como Nitu Pérez Osuna no lo siguiera insultando. Ahora, en los últimos días de la campaña, parece haber recuperado la sindéresis. Posiblemente influyeron las recomendaciones procedentes del Vaticano acerca de la prudencia. Allí tienen demasiados problemas, no sólo con el tema de los curas pedófilos sino también con la culebra que saltó del mogote de las finanzas vaticanas con el lavado de dinero que investiga la Fiscalía italiana. Demasiado graves tales asuntos para seguir tensando la cuerda en una nación mayoritariamente católica chavista como Venezuela. 000000000000000 LOS ATAQUES QUEDAN para obispos tirapiedras como Lückert, un deslenguado que no tiene compón, porque hasta el mismísimo Baltazar Porras parece que cogió mínimo. Urosa recuperó la compostura. Emplea en sus declaraciones un lenguaje ponderado a través del cual, sin embargo, suele deslizar sibilinamente algunos dardos. Por ejemplo, como el Cardenal no puede decir que hay que votar por la oposición, no puede seguir atacando a Chávez ni manipulando a los ciudadanos con el tema del anticomunismo ni nada por el estilo, se retrae y se refugia en la teología. El propio Nuncio, un funcionario vaticano ilustrado y consciente de que la Iglesia no debe involucrarse abiertamente en la política, aconseja serenidad, no provocar, y buscar la distensión, y viene conversando seriamente con la jerarquía eclesiástica, lo cual ha tenido sus efectos. 000000000000000 POR ESO EL CARDENAL Urosa apela ahora a Dios. En efecto, él afirma algo que no está en discusión: que en el momento de votar sólo Dios será testigo. ¿Por qué lo dice? Porque la campaña de la oposición está basada en el sofisma de que hay que derrotar el miedo que, supuestamente, invade a los electores. Con lo cual el ilustre prelado convalida la especie de que los venezolanos estarían invadidos por el miedo, que son seguidos, que la represión impera y que por consiguiente hay que garantizar el secreto del voto. En otras palabras, que el acto de votar del próximo domingo no será producto del nivel de conciencia logrado por el pueblo venezolano, sino la reacción irracional ante el apremio y el acoso por un Estado omnipotente, preponte y autoritario que pretende controlarlo todo. Lo cual no es cierto. 000000000000000 COMO SE PUEDE VER, ya el máximo jerarca de la Iglesia católica en el país se sale con la suya, civilizadamente, teologalmente, sin la estridencia ni la chabacanería de Lückert. O, mejor: Se sale por la tangente de responsabilizar a Dios de lo que suceda el domingo, como el gran veedor de ese episodio. 000000000000000 CLARO QUE EL PLANTEAMIENTO cardenalicio falla porque no concuerda con lo que promueve la dirigencia de la MUD y ese gran gurú de la derecha en la región, el supremo, el esclarecido Vargas Llosa, quien ya alertó que habrá fraude en las elecciones venezolanas. Pregunta: Si Dios es el testigo supremo, ¿permitirá el fraude? Si lo permite es un Dios asociado al delito y eso no es posible.- |