"Esta guerra requiere que las fuerzas armadas de Estados Unidos adopten enfoques indirectos y no convencionales", señala la denominada Quadrennial Defense Review. "En la actualidad, Irak y Afganistán son campos de batalla cruciales, pero la lucha se extiende mucho más allá de sus fronteras".
"Con sus aliados y socios, Estados Unidos debe estar preparado para pelear esta guerra en muchos lugares de manera simultánea por algunos años", según el informe.
Entre sus propuestas figura un aumento para 2007 de 15% en los efectivos de las Fuerzas de Operaciones Especiales, en la actualidad de 53.000 hombres.
Los batallones de las Fuerzas Especiales del Ejército serán aumentados en un tercio, y el cuerpo de Marines establecerá por primera vez un comando de operaciones especiales, señala el informe.
Además, la Fuerza Aérea establecerá un escuadrón de naves no tripuladas bajo el Comando de Fuerzas Especiales de Estados Unidos, y la Armada reforzará sus equipos de comando SEAL y desarrollará capacidades para combate naval.
Las unidades de operaciones psicológicas y de asuntos civiles del comando se incrementarán en 3.700 hombres, es decir el 33%.
Una gran inquietud manifiesta en el informe es el creciente peligro de armas de destrucción masiva en manos de los llamados estados "parias" o grupos terroristas.
El Comando Estratégico de Estados Unidos recibió la tarea de crear una sede de fuerzas conjuntas "para la eliminación de armas de destrucción masiva y el comando y control inmediato de fuerzas para ejecutar esas misiones", dice el informe.
El departamento de Defensa invertirá 1.500 millones de dólares en los próximos cinco años para crear prevenciones de salud contra la amenaza de agentes bioterroristas diseñados genéticamente.
Un pequeño número de misiles balísticos Trident será convertido para utilizar en un "rápido golpe global convencional", agrega el documento.
El Pentágono también planea casi duplicar su capacidad existente para la denominada "vigilancia constante", adquiriendo más vehículos aéreos sin tripulación. "También comenzará a desarrollar sistemas de ataque de largo alcance de nueva generación, acelerando la capacidad operativa proyectada inicialmente en casi dos décadas", concluye.
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