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PIEDRA DE TRANCA-MARCIANO-Una nueva lección |
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Escrito por Administrador del Sistema
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miércoles, 12 de abril de 2006 |
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DIARIO VEA
12/04/2.006
*TENÍA QUE ser. Sólo que los opositores de Chávez están condenados a equivocarse. Al sustituir la realidad por sus particulares motivaciones; al reemplazar lo que objetivamente constituye verdad inexpugnable por valoración sujetiva, contaminada de voluntarismo, tiene que pasar lo que siempre pasa: el fracaso. Pero no un fracaso cualquiera, sino el de los imbéciles. El que es producto de la incapacidad total para razonar. Porque suele ser característica inmodificable de la actual oposición no asumir la realidad. Pasar por sobre ella para tratar de imponer su peculiar manera de ver el país. Esa oposición se empeña, por ejemplo, en sostener que es mayoría y, por consiguiente, actúa como tal. Pero cuando una minoría -cada vez más minoría- pretende manejarse como mayoría, fatalmente se equivoca. La oposición venezolana es minoritaria. Carece de apoyo social, de liderazgo y apoyo popular; perdió al empresariado, a la Iglesia y respaldo internacional. Está íngrima y sola en la calle, pero se considera mayoría. ¡Qué vaina tan seria! *¿QUÉ SIGNIFICA esto? Que no pega una. Que repite errores. Que cada día que pasa se aísla más del pueblo. Acaba de ocurrir con motivo del asesinato de Sindoni, los Faddoul y Rivas. La televisión de la infamia, gran culpable de lo que le pasa a la oposición, estimuló una reacción desproporcionada, orientada contra el gobierno de Chávez, que de inmediato fue seguida por la pobre dirección opositora. Primero Justicia -y el resto de la chatarra partidista- creyó llegado el momento de arremeter de nuevo contra el gobierno. El resorte golpista, desestabilizador, que está a flor de piel en la oposición, saltó de inmediato y se activó. Había que repetir las jornadas de abril de hace cuatro años; había que tomar el cielo por asalto; había que salir de Chávez. Todo estaba listo: las escenas en la televisión, los lazos negros, las lágrimas de cocodrilo, la consternación de telenovela, por lo que ya el miércoles por la tarde se consideró que las condiciones estaban dadas y la victoria estaba a la vuelta de la esquina. *¿QUÉ FALTÓ? Nada menos que el pueblo. El acompañamiento de la sociedad en el intento subversivo. Es cierto, la gente, sin distingos, estaba conmovida, chocada por el impacto emocional del abominable crimen. Pero esa oposición “bate quebrado” calculó mal una vez más. Se atoró y asumió ese sentimiento silvestre de dolor del pueblo como algo propio que le permitiría plasmar sus oscuros designios. No contó con la sabiduría del pueblo. Con la capacidad de éste para deslindar dolor genuino de impostura. Y por eso, transcurrido el tiempo, todo se desplomó. Las aguas siguieron su curso normal y la institucionalidad democrática fue preservada sin que el gobierno de Chávez tuviera que apelar a recursos de excepción. Al poder de la policía al que fueron tan adeptos en el pasado, los ascendientes políticos de los ahora ínclitos defensores del Estado de derecho. |
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Modificado el ( miércoles, 12 de abril de 2006 )
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