* EL PRESIDENTE de Chile, Ricardo Lagos, concluye su mandato dentro de pocos días —exactamente el 11 de marzo próximo— y entrega a Michelle Bachelet, una mujer que despierta la simpatía y el respeto en Latinoamérica. Lagos es un político hábil. Concluye su mandato con buen respaldo entre los chilenos y, seguramente, jugará un papel importante en la región.
Sobre todo en las relaciones de ésta con los EE.UU.
Por consiguiente, lo que piense Lagos, lo que diga, la manera cómo se mueva a partir de ahora, es algo que interesa a todos. Chile ha conquistado una posición internacional destacada a base de moverse con habilidad en el contexto regional y de tejer acuerdos y alianzas en diversas partes del mundo. A Lagos se le percibe como alguien que podría actuar como bombero en algunos escenarios calientes.
* PERO A veces el excesivo equilibrismo no es buen aliado de potenciales negociadores. A veces la ambigüedad, y eso de repartir por partes iguales responsabilidades, lejos de favorecer afecta. Ser fiel de la balanza es algo más que ser fiel de la balanza. Me explico, es algo más que presentarse como hombre aparte, dentro de la concepción del excelso Erasmo de Rotterdam. Para acreditarse, para proyectar confiabilidad, hay que exponer. Hay que definirse, lo cual no implica perder compostura.
* EN UNA reciente declaración, al tratar el caso de las diferencias entre los Estados Unidos y Venezuela, el presidente Lagos apeló a un lugar común, más o menos de este tipo: todos conocemos al presidente Chávez, su estilo, algo que equivale a decir: “bueno, Chávez es así, y hay que perdonarle algunas cosas”. Desde luego, cada quien es así. El propio Lagos lo es, y lo que cabe es preguntar, ¿por qué no dijo lo mismo de Bush?
* PERO MÁS importante aún es la evaluación que hace Lagos de la relación USA-Venezuela cuando sostiene que hay agresiones de parte y parte. Esto es incierto. Venezuela no agrede al gobierno norteamericano; es éste el que permanentemente agrede a Venezuela. ¿Pruebas? La manera como se comprometió la Casa Blanca con el golpe contra Chávez del 11 de abril 2002, o la participación que tuvieron los norteamericanos en el golpe petrolero contra la economía venezolana del mismo año y comienzos del 2003. Y muchas cosas más. Colocar en un pie de igualdad la responsabilidad de la crisis entre las dos naciones no es correcto. Es un forzado ejercicio de equilibrio que desdice de la realidad.
* PROPONE RICARDO Lagos poner paños fríos a las tensiones. Venezuela ha tratado de hacerlo. Saludó, por ejemplo, con satisfacción la declaración de Shanon para la apertura de un diálogo, que el día siguiente Rice arruinó con una feroz arremetida contra el gobierno venezolano. ¿Paños fríos? Bienvenidos, presidente Lagos. Pero sin trucos.-