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PIEDRA DE TRANCA-MARCIANO-La confianza y la cabra PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrador del Sistema   
jueves, 23 de marzo de 2006
DIARIO VEA

23/03/2.006

*EL DILEMA es confianza o desconfianza. No hay otro en Venezuela. Es el dilema en torno al cual gira la política. Hasta los sesgados observadores electorales de la Unión Europea lo señalaron. ¿Desde qué ángulo hay que considerar el tema? Veamos. Hay un sector del país -por cierto, no toda la oposición- que no acepta la existencia del Estado de derecho y de una democracia. Ese sector, que por suerte se viene encogiendo con el tiempo, rechaza a las instituciones: denigra del Ejecutivo, de la Fuerza Armada, de la administración de justicia, del Poder Ciudadano, del Legislativo y, por supuesto, del Poder Electoral. Ese sector desprecia al funcionariado público y no acepta la existencia de una autoridad a la que hay que respetar. Ese mismo sector no cree en la Constitución y ya una vez insurgió contra ella.

*ESE SECTOR se radicaliza cada vez más, consciente como está que pierde fuerza, convocatoria y aliados internos y en el exterior. Por tanto, nada quiere con elecciones. Primero porque su prédica es en esencia golpista y antidemocrática. Atribuye al ejercicio democrático el que Chávez esté en el poder y por consiguiente arremete contra el concepto de democracia. En segundo lugar, sabe que no se debe contar. Tiene que rehuir, como sea, que las urnas revelen su debilidad. Por esta razón es que en ese sector impera la desconfianza. Confiar en la institución del sufragio es ponerse en evidencia.

Mostrarse en público con toda su deprimente desnudez. Ese sector descalifica al CNE no por temor a que éste auspicie el fraude -no lo hubo en la elección de gobernadores y alcaldes que ganó la oposición-, sino porque sabe que no está en condiciones de contarse. Desconfía de los resultados electorales no porque éstos pudieran estar viciados, sino porque de antemano sabe que esos resultados le serán adversos. Eso es todo.
 
*CUANDO LAS encuestas dicen -todas sin excepción- que la popularidad de Chávez está por encima del 70%, y al confrontarlo con cualquier candidato opositor la ventaja es de siete a uno, no se puede hablar entonces de que los venezolanos no tengan confianza. La tienen. Y por eso ese pronunciamiento de carácter plebiscitario. Cuando el CNE aparece en las encuestas con mayor credibilidad que la Iglesia, los partidos y otras instituciones, el factor confianza respeto al sistema electoral no es lo que está en entredicho. Lo que cuestiona la mayoría es el comportamiento antidemocrático de un sector del país, con mucha influencia en los medios y apoyo del gobierno norteamericano. Confianza, de sobra, tiene el país, y lo confirma la manera como mejora la economía, el consumo, el empleo, la lucha contra la inflación; pero desafortunadamente esa misma confianza no existe respecto a la oposición. Ésta, cuando menos se espera, tira para el monte como ocurre con la cabra.

 
  
 
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