* LA VERDAD es que me cae simpático. Me refiero al cardenal José Urosa Savino. Me alegró la escogencia del Papa, ante todo porque fue un frustre para Porras, quien siempre cree que se la come. Así ocurrió en la Cuarta, cuando partía un confite con los adecos. Hasta se inscribió guillado en el partido blanco en Mérida. Luego, durante la Quinta, descubrió a la oposición. Se dio cuenta de lo gratificante que es oponerse a un hombre como Chávez, incapaz de odiar a los adversarios. Aun a los más encarnizados, como él, que en la dramática noche del 11-A estuvo en Televen con los Camero, Medina Gómez, Fuenmayor y otros militares golpistas. Hasta Whisky bebieron esa noche para celebrar la caída del “dictador”. Luego se le vino el mundo encima y perdió hasta el capelo. Lo perdió a manos de un hombre que resultó más hábil que él, Urosa.
* UROSA TIENE la ventaja sobre Porras del estilo.
Sabe manejarse con prudencia, sabe hablar y callar.
Sabe sonreír. Tiene buena imagen. Como conservador de uña en el rabo —porque en efecto lo es, mucho más que Porras, quien al fin y al cabo como adeco que sigue siendo no calza los puntos—, sabe manejar las contradicciones, lo cual le garantizó la victoria en el Vaticano y en la Conferencia Episcopal. El nuevo Cardenal no tiene los berrinches senectos de Castillo Lara ni el balurdismo ignaro de Porras. Como clérigo culto sabe lo que significa el poder. Sobre todo el poder venezolano, que toda la vida ha sido un macropoder. Conocedor de la historia de la Iglesia sabe cuánto representa el poder temporal y lo que se puede extraer de él, en especial cuando la balanza se inclina, como en el caso venezolano. Mientras la oposición mostraba poder había que estar en la cuerda del equilibrista. Pero cuando la oposición deja de ser alternativa de poder, hay que mirar hacia Miraflores.
Para eso cuenta con la mejor lengua del país, la más viperina y santificada, pero también la más pragmática, la de monseñor Lücker.
* CUENTA UROSA con un apoyo privilegiado, el Nuncio Berlocco, un italiano flexible como el junco, con capacidad de bombero, el extremo opuesto al ladrillo que es su antecesor Dupuy, un francés sin vuelo para la política pero con olfato crematístico. Ahora bien, ¿cómo interpretar las últimas actuaciones de Urosa? Cuando uno lo observa en los medios retratado con ciertos personajes, algunos con gruesos prontuarios, tiene que pensar que algo trama. Igual cuando se hace el loco con el canto de cisne de Ugalde, quien ya tiene cargo en Roma, lejos de Venezuela y la UCAB, entonces hay que preguntarse, ¿en qué anda Su Excelencia? Pronto estará en Roma y recibirá instrucciones de Sodano. ¿Retomará la línea fracasada del porrismo sin Porras o se mantendrá en la cuerda del equilibrio sacrosanto? ¿Se acobardará con las presiones de la oposición irracional o asumirá la línea de ser Cardenal de todos los venezolanos? Veremos.-