*ÚLTIMAMENTE me abordaron en una reunión social. El planteamiento es el mismo de meses atrás. Incluso me propusieron una reunión con un grupo, en Caracas o cualquier otra ciudad. Les aclaré que no tenía poder, que sólo podía escucharlos y escribir algo. Me entendieron. Sin más rodeos aclaro que se trata de gente que trabajó en la industria petrolera, que se involucró en el paro, y ahora nadie la atiende. Igual me ocurrió hace poco con varios oficiales, dos de la Armada y tres del Ejército. Participaron en acciones conspirativas y hoy están fuera de la institución.
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*SE TRATA de los abandonados. De aquellos que, engañados, se lanzaron a la aventura de salir de Chávez como fuera. Pero la aventura fracasó, pasó el fervor de esos tiempos, se esfumó la emoción, se disipó la pasión inmediatista que los impulsaba, y tanto los civiles como los militares --petroleros y oficiales--, quedaron íngrimos y solos en mitad de la calle, sin trabajo, deambulando, sin poder cumplir los compromisos económicos contraídos, con los hogares en crisis y consumidos por la amargura.
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*DICEN QUE transitaron, engañados, la ruta de la aventura. Que se han dado cuenta del error que cometieron. La motivación, engaño o no, es discutible; pero lo que sí es cierto --y es de una contundencia brutal--, es que se sienten usados, manipulados, como el preservativo del que un día habló Chávez. Lastimosamente es así.
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*PERO LO más lastimoso de toda esta historia de tragedia humana, es la soledad en que se encuentran estos venezolanos. Todos les han dado la espalda. Los dirigentes políticos, los altos jefes petroleros y militares, los medios de comunicación nada quieren saber de ellos. Todos aquellos que los utilizaron para armar la conspiración, ahora los ignoran. Su drama es la soledad, que están en el degredo, desorientados, sin asistencia, sin siquiera una palabra de aliento. Los políticos que instigaron a los oficiales a meterse en el golpe, los capos de la industria petrolera que usaron a los empleados como carne de cañón, y los dueños de los medios que auparon las aventuras en que se involucraron, están a buen resguardo. Todos cuentan con sólidos recursos económicos, disfrutan de amigos bien colocados y de buenos contactos, nacionales e internacionales. La línea de separación entre unos y otros es bien clara: de un lado los parias, los abandonados, el desecho; del otro los privilegiados, los gestores de la tragedia, los inspiradores.
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*PRESIDENTE CHÁVEZ: usted, que no tiene el alma carcomida por rencores, ¿por qué no hace revisar los casos de aquellos que fueron sacrificados por los vivos de siempre, por los que nada expusieron y siguen vivitos y coleando? El poder es para reparar injusticias, las propias y las ajenas.