*SINCERAMENTE PIENSO que Tony Blair metió la pata hasta la cintura. No tenía razón alguna para atacar a Venezuela. No había malentendidos entre su país y el nuestro. No había fricciones y las relaciones eran absolutamente cordiales en el plano diplomático, político, cultural. El intercambio comercial marchaba --y marcha-- bien y los inversionistas ingleses no tenían quejas del gobierno. Entonces, ¿por qué una agresión tan inoportuna, tan desconsiderada, tan impertinente, sin que mediara dificultad alguna? ¿Por qué un político inglés como Blair, con fama de hábil, que no da puntada sin dedal, aprovechó la comparecencia semanal al Parlamento para aludir al gobierno de Venezuela de manera gratuita y desconsiderada?
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*PUDIERA FORMULAR otras preguntas para indagar la verdad. Para saber qué privó en el ánimo del Primer Ministro británico a la hora de responder a la pregunta de un colega laborista. Pregunta motivada, por cierto, por el deseo de aclarar la política exterior del gobierno británico respecto a Latinoamérica y el temor a que se impusiese la posición del gobierno "conservador y republicano de Estados Unidos".
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*CREO QUE la respuesta a lo que motivó el exabrupto de Tony Blair no es complicada. Por una parte está el desprecio que en el fondo tienen algunos países en el mundo, potencias o subpotencias, hacia Latinoamérica. La visión colonial persiste en ellos. Se creen con el derecho de intervenir en los asuntos internos de los países de la región. Pretenden que la relación con ellos sea de subordinación y que transcurra entre piadosos consejos o agresiones. Blair, por muy socialista que sea --y bastaría con recordar las infinitas traiciones en que incurrió el socialismo europeo a través de la historia--, participa de esa visión, y la misma aflora en el momento menos pensado.
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*PERO APARTANDO ese factor, en el caso muy particular del Blair existe otro: el peso que hoy tiene la política de la Casa Blanca sobre el gobierno británico. Siempre hubo entre los Estados Unidos y la Gran Bretaña una relación privilegiada, de recíprocas complicidades inmorales. Mas en la gestión de Blair se ha hecho presente una sumisión aberrante, ilimitada. Se trata, pura y simplemente, de que el gobierno inglés ha perdido todo sentido de dignidad y solidariza con cuanta aventura imperial --la del imperio mayor-- decida emprender el presidente Bush. Blair es un simple metiche.-
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*EL OTRORA arrogante Imperio británico, aquel al que le cantara Ruyard Kiplin con arrobo, el famoso "León Británico", degeneró con Blair en un pobre subimperio, en un león afeitado, desdentado y obscenamente manipulado por la voz del amo, el señor que despacha desde la Casa Blanca.