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Octava Estrella - Guillermo Garcia Ponce |
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Escrito por Administrador del Sistema
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martes, 14 de marzo de 2006 |
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DIARIO VEA
EDITORIAL
14/03/2.006
Guillermo Garcia Ponce
El 20 de noviembre de 1817, el Libertador firmó el decreto que agregaba una estrella más a la Bandera venezolana. Se rubricaba así la incorporación de la Provincia de Guayana a la causa de la Independencia. La decisión de la Asamblea Nacional, con la reforma de la Ley respectiva, no hizo otra cosa que dar fiel cumplimiento a un mandato del Padre de la Patria. Los venezolanos, especialmente el pueblo de Guayana, lo habían exigido. Nosotros mismos, en VEA, seguramente lo recordarán nuestros lectores, en la sección Tal Día como Hoy, en noviembre pasado, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del decreto del Libertador, habíamos señalado la grave falta que cometíamos al no dar cumplimiento a la voluntad del Padre de la Patria. Se suponía que el júbilo debería ser unánime. Sin embargo, no ha sido así. Mezquinos, sin ningún aliento patriótico, grupúsculos de oposición han gritado su irracional rechazo a la Octava Estrella ante el estupor del resto del país. Es evidente, no hay oposición en Venezuela. El vocerío opuesto al Presidente Chávez no tiene banderas, ni programa ni vínculos con la Nación. Alguien diría que con la tutela de El Nacional y Globovisión a tal palo tal astilla. No puede esperarse otra cosa de quienes no tienen otra inspiración sino la obsesión enfermiza contra el Presidente Chávez. No deja de ser una suerte para Venezuela que la contrarrevolución esté en manos tan torpes e ignorantes. Una oposición que desgarra el Pabellón Nacional, que irrespeta el más sagrado símbolo de la Patria, que desprecia los decretos del Libertador, no tendrá otro destino sino refugiarse bajo el manto extranjero.
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