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Misión Milagro supera las 50 mil intervenciones |
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Escrito por Administrador del Sistema
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jueves, 02 de febrero de 2006 |
ABN 01/02/2006 Caracas,
Caracas, 01 Feb. (ABN).- Cuando una persona solicita un milagro es porque los medios a los que tiene acceso no le permiten resolver sus problemas.
Buscando el origen de la palabra milagro encontramos que procede del latín miraculum o hecho admirable, y deriva del verbo mirari, que significa admirar, asombrarse.
Precisamente asombro es lo que expresan los miles de venezolanos que han viajado a la isla de Cuba para recuperar la calidad de su visión, gracias a una de las misiones sociales adelantadas por el gobierno del Presidente, Hugo Chávez Frías, durante sus siete años de gestión, y que recibe el nombre de misión Milagro, la cual hasta agosto había logrado recuperar la vista a unos 50 mil venezolanos.
Más que un compromiso
Lo que para los pacientes puede ser considerado un hecho extraordinario, para el Estado venezolano es más bien una obligación.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, ratificada por el Estado venezolano, en el artículo 25 establece que toda persona “tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.
En diciembre de 1999, luego de un proceso constituyente, se aprobó una nueva Constitución para Venezuela. En su artículo 83, la Carta Magna define a la salud como un “derecho social fundamental.”
Nuestro principal marco legal obliga al Estado a garantizar la salud como parte del derecho a la vida y lo exhorta a promover y desarrollar “políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios”. Ese ha sido el principal objetivo a alcanzar en la gestión de Gobierno del presidente Chávez en materia de salud.
De esta manera, el llevar pacientes venezolanos a la isla de Cuba para que reciban tratamiento médico se ha constituido en una de las políticas de salud que ha implementado el presente Gobierno, enmarcado dentro de un Convenio Integral de Cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela, firmado el 30 de octubre de 2000.
Se inicia el texto del convenio afirmando que su objetivo central es “fortalecer los tradicionales lazos de amistad entre los dos países”. Queda claro que cada país se verá favorecido por las “ventajas” del otro.
En el artículo 2 se específica que Cuba sólo colaborará con los servicios, tecnologías y productos que Venezuela “no disponga”, de acuerdo con un listado previamente establecido e incluido como anexo al texto firmado. Se establece también que estos bienes y servicios “serán pagados por la República Bolivariana de Venezuela, en el valor equivalente a precio de mercado mundial, en petróleo y sus derivados”.
La ceguera: dolencia discriminatoria
Cuando se habla en general de ceguera, conocida también como deficiencia visual, se hace referencia a las condiciones que se caracterizan por una limitación total o muy seria de la función visual.
Se ha estimado que existen actualmente en el mundo al menos 45 millones de personas ciegas y 135 millones que sufren de baja visión, lo que supone que casi 180 millones de personas experimentan una pérdida visual grave, de los cuales la gran mayoría, casi 90%, viven en países en desarrollo, principalmente en África y Asia.
Estimaciones mundiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que cada año se detecta de uno a dos millones de nuevos casos de ceguera. Cada cinco segundos se produce un caso de ceguera entre personas adultas, y cada minuto uno en la población infantil.
Además, más de la mitad habita en comunidades en desventaja, de bajo nivel socioeconómico y en zonas rurales. En estas comunidades el riesgo de quedar ciego es de diez a 40 veces superior que en las zonas desarrolladas.
Estudios científicos revelan que al menos 50% de la población mundial sufre de cataratas, entre 10% y 15% de glaucoma, y entre un 10% y 12% de retinopatía diabética.
En Venezuela, al igual que en muchos países de América Latina, las principales causas de ceguera están relacionadas con las cataratas, el glaucoma, y la retinopatía diabética. Hace diez años el problema de ceguera por catarata no era alarmante en nuestro país, pero esta situación ha cambiado.
Una encuesta rápida de servicios de catarata, conocida como RACSS por sus siglas en inglés (Rapid Assesment of Cataract Surgical Services) se llevó a cabo en todo el país por la Fundación Venezolana de la Prevención de la Ceguera (FVPC), encabezado por el doctor Felipe Siso.
En dicha encuesta se determinó que la ceguera por catarata, en la población mayor a cincuenta años, es de 1,6%.
El RACSS no sólo permitió cuantificar la población que sufre de ceguera por catarata, sino que dio conocer las causas por las cuales los pacientes que la padecen no se han intervenido quirúrgicamente: No tienen dinero para ser operados; viven lejos de un centro hospitalario; y no sabían que la catarata era operable.
Compromiso Sandino expande el milagro
Luego de cientos de traslados de miles de venezolanos entre Caracas y La Habana, el milagro de devolverle la vista a personas de bajos ingresos se está expandiendo a Latinoamérica.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, y su homólogo cubano, Fidel Castro, decidieron crear el Compromiso Sandino, con el cual aspiran atender a seis millones de latinoamericanos que presentan problemas visuales en los próximos diez años.
Este nuevo acuerdo humanitario recibe su nombre en honor al lugar donde nació Fidel Castro, una población ubicada en la provincia de Pinar del Río, lugar donde se concretó la idea entre ambos mandatarios.
A siete años del Gobierno Bolivariano los venezolanos están percibiendo soluciones concretas a sus problemas, y más aún aquellos que tenían limitado el sentido de la vista. Ahora la esperanza se expande más allá de nuestras fronteras.
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