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Escrito por Administrador del Sistema
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miércoles, 08 de marzo de 2006 |
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DIARIO VEA
EDITORIAL
08/03/2.006
Guillermo Garcia Ponce
Las "vallas" que proclaman el separatismo no cuestan tres centavos. Las miles de franelas distribuidas en Maracaibo para llamar a la ruptura de la integridad territorial de Venezuela no son regaladas. No hay locos ni estúpidos detrás del proyecto de dividir al país y amputar al Zulia, sino poderosos y multimillonarios intereses extranjeros. Cierto, no es la primera vez. En los años de la dictadura de Juan Vicente Gómez, las grandes empresas petroleras norteamericanas y británicas pretendieron crear la República del Zulia. Querían ponerle la mano a los pozos petroleros con dominio absoluto, aún más de cuanto le concedía el gomecismo. Pero aquello era más chantaje y maniobra, para succionar la riqueza del subsuelo sin las "impertinencias" de un ministro como Gumersindo Torres. Lo de ahora es un proyecto para quedarse con intención firme y estrategia preconcebida. Viene acompañado de una sistemática infiltración de paramilitares colombianos, sembrados ya en el interior del Táchira y el Zulia. Forma parte del llamado Plan Colombia y de la instalación de bases militares norteamericanas muy cerca de la frontera. Desgarrar a Venezuela va más allá del desmedido apetito petrolero. Es un objetivo en los planes desesperados del imperialismo norteamericano para retardar su inevitable proceso de descomposición y derrumbe. Es programado como la estrategia de contención del empuje y avance de los pueblos latinoamericanos. Frente a los millones destinados a pagar renegados y traidores, se levantarán invencibles los valores morales del pueblo zuliano, heredero de la lealtad de Rafael Urdaneta. |
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Modificado el ( miércoles, 08 de marzo de 2006 )
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