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Más extravagante será tu? |
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Escrito por Administrador del Sistema
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viernes, 03 de marzo de 2006 |
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José Sant Roz
03/03/2.006
John Negroponte ha dicho que Venezuela hace gastos extravagantes, y que eso preocupa a EE UU. Cuando el llamado Locoven (CAP) despilfarró unos 50 mil millones de dólares durante su primer mandato, las asociaciones empresariales del Norte lo elogiaron y le encomiaron a que continuasen con sus planes económicos, básicamente sustentados en proyectos neocoloniales; Heny Kissinger lo felicitaba, el Congreso estaba encantado con este hombre que se parecía cada vez más a Rómulo Betancourt; invitaciones del alto gobierno norteamericano le fueron cursadas hasta para entregarle un doctorado Honoris Causa en una de esas universidades progresistas y altamente dedicadas al asunto de los negocios empresariales con América Latina.
CAP estaba entonces que no cabía en su piel, visitaba un promedio de tres a cuatro veces EE UU para recibir éstos y muchos otros honores, y en una exclusiva zona de Nueva York le compró un bello apartamento. ¿Quién carajo se iba a estar preocupando en el Departamento de Estado, cuando CAP compró para Maracaibo recolectoras de nieve o cuando le regaló un barco a Bolivia?
Venezuela se endeudó en esa época más allá de todo delirio y jamás hubo un solo comentario por parte de algún funcionario de la Casa Blanca sobre tamañas barbaridades despilfarradoras. Fue CAP quien inició aquello de la Venezuela Saudita, el que inauguró la importación de exquisiteces y whisky caro, que se conseguían por tres lochas en todas partes. Con él nació la manía del “Ta´barato dame dos”, de la gente que se iba hacer mercado hasta para comprar harina pan a Miami. Todo eso estaba muy bien para los Negropontes de entonces, pero mejor aún la adquisición de armamentos para nuestra FAN, porque lo que nos llegaba era pura chatarra y en ocasiones ni siquiera a chatarra llegaba si recordamos los casos aquellos de la perra de la guerra llamada Gardenia, amante de Orlando García (el de “ni una navajita”) en el famoso affaire de la repotenciación de los tanques AMX-30.
Todo aquello estaba muy bien porque se pagaban fortunas por equipar nuestras Fuerzas Armadas, pero casi todos lo que llegaba eran inservible. No sé si recuerdan lo que se decía durante el alzamiento del 27-F, que las bombas que se lanzaron en Caracas desde los aviones, afortunadamente jamás estallaron por malas. No se diga de aquellos cohetes israelitas que recibió Arias Cárdenas en Maracaibo y cuyo Know How nunca llegó. Estafa tras estafa en todos los órdenes, pero Venezuela era entonces una bella democracia para el imperio. Eunuco tras eunuco se instalaba orondo en Miraflores, pero EE UU jamás se llegó a irritar con ellos. Eran sus honorables hijos puta, tan admirables y encomiables como los Somoza, como los Chapita, los Duvalier, los Stroessner, los Pinochets. ¡Ah, si el mandatario actual hubiese sido tan honorable como aquellos imbéciles sometidos, para EE UU América Latina marcharía de maravillas, sin dolores de cabeza, feliz y no existiría un solo manchón para incluirlo dentro del eje del mal.
Con desesperación están ahora los Halcones buscando un pichón de asesino a lo Pinochet para colocarlo en Venezuela; no lo encuentran y por eso han descubierto que tenemos a un presidente extravagante que no respeta las reglas del juego democrático. Qué vaina. |