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Los furiosos - Guillermo Garcia Ponce |
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Escrito por Administrador del Sistema
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lunes, 15 de mayo de 2006 |
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Guillermo Garcia Ponce
DIARIO VEA
EDITORIAL
El dúo de los furiosos no cesa de hacer la guerra al proceso electoral. Acción Democrática y Copei han declarado en reiteradas oportunidades que no les interesa las elecciones presidenciales de diciembre próximo. La causa de esta política abstencionista es la propia debilidad de AD y Copei. No tienen ninguna oportunidad de lucir una votación respetable. Su resistencia a las elecciones, como hemos dicho en otras oportunidades, se debe a que carecen de respaldo popular y prefieren ocultarlo optando por no concurrir a las elecciones.La posición de AD y Copei es un signo de la nueva realidad venezolana. Los que fueron partidos dominantes y mayoritarios ahora han quedado arruinados por el éxodo de sus militantes hacia nuevas formaciones políticas. El fracaso de cuarenta años de malos gobiernos tenía que tener una consecuencia y ésta no ha sido otra que la quiebra de los partidos cuya política sirvió de base de sustentación al despilfarro, la corrupción, la subordinación a los intereses norteamericanos y la condena de millones de venezolanos a vivir en la extrema pobreza.No tiene nada de extraño que AD y Copei aparezcan despojados de los atributos que antes le dieron poder. El mismo fenómeno ha ocurrido en otros países. En Europa, por ejemplo, viejos partidos socialcristianos y socialdemócratas dejaron prácticamente de existir después que las masas populares y sus votantes les dieron la espalda por sus inconsecuencias y fracasos. Así ocurrió en Italia, Francia. Nuevas formaciones políticas han ocupados sus espacios.Con sus ataques al CNE, los furiosos se proponen sabotear las elecciones y propiciar un clima de violencia. No lograrán sus objetivos porque el pueblo venezolano no tiene vocación de perdedor ni va a unir su suerte a Acción Democrática y Copei. Las elecciones van a tener lugar en diciembre. Los venezolanos y venezolanas ejercerán su derecho a la soberanía popular sin que nada ni nadie pueda impedirlo. |
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