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La intimidación como arma - Guillermo Garcia Ponce |
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Escrito por Administrador del Sistema
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martes, 25 de abril de 2006 |
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DIARIO VEA
25/04/2.006
Nos referíamos ayer al grosero intento de Estados Unidos de intimidar a Venezuela con un despliegue de sus buques de guerra en las aguas de Aruba y Curazao. La intimidación ha sido un arma de frecuente uso en la política internacional. Las potencias fascistas intimidaron a Inglaterra y Francia para aislar a la República Española y facilitar la victoria de Franco. Mediante la intimidación, Hitler se anexó Austria e impuso los vergonzosos acuerdos de Múnich que desmembraron a Checoslovaquia. La intimidación ha sido usada también como arma para favorecer a la contrarrevolución. En Nicaragua, los grupos antisandinistas divulgaron la idea de que votar por la reelección de Daniel Ortega era la prolongación y agravamiento de la guerra civil y provocar una inminente intervención militar norteamericana. En la Alemania post-Primera Guerra Mundial, los nazis crearon una matriz de opinión identificando a los comunistas con las hambrunas y calamidades que fomentaron las potencias extranjeras en Rusia para sofocar la revolución socialista de Lenin y los bolcheviques. Bajo los efectos de esta campaña, la clase media alemana se arrojó a los brazos de los nazis para "salvarse de los bolcheviques". En vísperas de las elecciones presidenciales, la intimidación del gobierno de Bush está dirigida a asociar la reelección de Chávez con la perspectiva de los horrores de una guerra con Estados Unidos, la invasión del territorio venezolano por tropas norteamericanas y la sangrienta imposición de una dictadura militar extranjera. No debe hacerse el juego a esa visión apocalíptica. El gobierno de Bush no está en condiciones de fabricar ninguna otra guerra. Empantanado en Irak y sin perspectiva de victoria para emprender cualquiera otra aventura internacional (Irán, Siria, Corea) y sin apoyo de la opinión pública de su propio país, su política de intimidación no es sino arrogancia que jamás amedrentará al pueblo, al gobierno revolucionario y a la Fuerza Armada de Venezuela. |
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