Estados Unidos: Educador de torturadores Ernesto Tamara (Liberación/Bolpress)
Cuando aparecieron las primeras fotografías de las torturas infrigidas a los prisioneros en la prisión iraquí de de fue imposible dejar de comparar con las pocas fotografias de torturas a prisioneros políticos uruguayos que lograron salir de los centros clandestinos de detención, cuarteles militares y comisarías a principios de los 70, y seguramente habrán coincidido con las miles de denuncias que el Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) recogió de los asilados políticos latinoamericanos que pasaron por sus sedes entonces.
El método era el mismo, los responsables también. El ejército más poderoso del mundo aplicaba esas torturas en un país ocupado y ese mismo ejército (o los asesores que envió) y cómplices locales, las habían perfeccionado por más de 50 años en todo el mundo. Y no se trata de la definición más amplia de la tortura, sino de la aplicación en sus términos más estrictos que han llevado hasta la supresión del derecho humano más elemental: la vida.
Así podemos encontrar documentos que revelan torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, formación de escuadrones de la muerte, en Filipinas, Vietnam, Camboya, y en toda América Latina, desde la década de los 50 a los 80, y escuelas de torturas y sabotajes, la más conocida, la Escuela de las Américas, situada primero en la base de los territorios ocupados del Canal de Panamá y todavía hoy funcionando en Fort Benning, Georgia, Estados Unidos.
Ya entonces, nadie aceptaba el argumento de que los Estados y gobiernos involucrados en esta red de tortura y asesinato internacional desconocían los hechos, ni era de recibo el argumento de que determinados organismos o personas actuaban fuera del control de las autoridades.
Sin embargo, esa fue la justificación usada en cada caso descubierto. Lo mismo que sostuvieron las autoridades norteamericanas cuando se revelaron los crímenes en Abu Ghraib, cuando se denunciaron las cárceles secretas en Europa, el traslado clandestino de prisioneros en aviones de la CIA entre países (similar al trístemente célebre Plan Cóndor en Sudamérica) y la torturas de la cárcel de la base militar en Guantánamo, Cuba. De la misma manera que los gobiernos dependientes del Tercer Mundo, decían que ignoraban que pasaba dentro de sus fronteras, la "culta" Europa tampoco conocía el tráfico de prisioneros, las cárceles secretas, ni las leyes internacionales que las prohibían. Quizás la misma "ignorancia" que Europa tenía sobre los crímenes del nazismo, la misma "ignorancia" de la existencia de los campos de exterminio, o del intervencionismo fascista para liquidar a la España republicana.
Este atropello a los más elementales derechos humanos es justificada por los grandes medios de comunicación de masas que no quieren o no se atreven a denunciar los abusos, y por un sistema judicial a veces cobarde y otras cómplice.
Para esto alcanza con ilustrar unos pocos ejemplos. El pasado año, un oficial del ejército estadounidense fue hallado culpable del homicidio negligente de un general iraquí durante un interrogatorio, y apenas fue sentenciado a una reprimenda y una multa. El oficial jefe de brigada Lewis Welshofer fue condenado a permanecer en su destacamento por 60 días y pagar una multa de 6.000 dólares. Según la acusación, durante el interrogatorio el oficial estadounidense ató a la víctima -el Mayor General iraquí Abed Hamed Mowhoush-, le metió de cabeza en un saco de dormir, le tapó la boca y se sentó sobre su pecho hasta matarlo.
En el famoso caso de las fotografías de la prisión de Abu Ghraib, sólo fueron castigados unos pocos soldados y liberados de responsabilidades todas las autoridades, pese a que conocían los maltratos, los estimulaban, y distribuían manuales de torturas, una práctica que Estados Unidos ha conservado por años.
En abril del pasado año, la organización norteamericana Human Rights Watch denunció que "los soldados de bajo rango se están llevando la peor parte por Abu Ghraib y la tortura en todo el mundo, mientras que los de alto rango quienes diseñaron las políticas, están saliendo sin un rasguño".
"Esta práctica sistemática del abuso en varios países no es el resultado de actuaciones individuales de soldados que se saltaron las reglas", señaló Reed Brody, Consejero Especial de Human Rights Watch. "Es el resultado de decisiones adoptadas por oficiales superiores de Estados Unidos de saltarse, ignorar o dejar de lado las reglas," agregó.
Human Rights Watch añadió entonces que hay una cantidad abrumadora de pruebas de que el maltrato y la tortura a prisioneros musulmanes no sólo tuvo lugar en Abu Ghraib, sino en centros de todo Afganistán e Irak, así como en Guantánamo y en "lugares secretos" de todo el mundo, violando los Convenios de Ginebra y las leyes contra la tortura. Sin embargo, la denuncia de estos lugares secretos solo tomó estado público en la prensa el pasado mes de noviembre. Nadie investigó por meses la denuncia de Human Rights Watch.
Entonces surgió también la existencia de un manual de "técnicas de interrogatorio" diseñado en Guantánamo y aplicado más creativamente en Irak. Pero, el uso de manuales de torturas no es nuevo para Estados Unidos.
En 1972, un oficial de la policía uruguaya dió a conocer un manual de torturas y el contenido de los cursos que recibió en la Escuelas de las Américas ubicada entonces en la base militar del Canal de Panamá. Eran los años de terror y de dictaduras en América Latina, y pocos prestaron atención a la denuncia.
En septiembre de 1996 después de numerosas protestas en Estados Unidos, el Pentágono dió a conocer siete manuales de entrenamiento en español utilizados por la Escuela de las Américas hasta 1991. El New York Times comentó entonces, "Ahora, los norteamericanos pueden leer por su propia cuenta algunas de las lecciones nocivas impartidas por la Escuela de las Américas a miles de latinoamericanos… [los manuales del SOA - nueva denominación de esa escuela] recomendaban técnicas de interrogación como la tortura, la ejecución, el chantaje, y la detención de familiares de los interrogados".
Un graduado de la Escuela reveló que la gente sin hogar era utilizada como conejo de laboratorio para los entrenamientos de tortura.
También en Uruguay, el agente encubierto de la CIA, Dan Mitrione, usaba a los mendigos y prostitutas para enseñar las torturas a los policías y militares uruguayos.
Hay quienes dicen que la historia sólo se repite en espiral, parece lo mismo pero está en otro grado de evolución. Según otros informes, en los últimos 4 años, unos 100 prisioneros del ejército norteamericano han muerto en prisión, 29 de estos casos fueron catalogados como homicidios.
En la década del 60, la CIA desarrolló en Vietnam el llamado operativo "Fenix" para la eliminación física de miles de sospechosos de colaborar con los comunistas, después extendió esa práctica a Centroamérica con la creación de escuadrones de la muerte, y la confirmó en Sudamérica. Ahora en medio de la ocupación militar, surgen en Irak escuadrones de la muerte que eliminan a los sunitas sospechosos de colaborar con la resistencia o sus familiares. Extrañamente, un violento incidente en Basora reveló que soldados británicos, disfrazados de árabes, se infiltraban en las manifestaciones chiitas para provocar y lanzarlos contra los sunitas.
¿Ignoraban también la existencia de los escuadrones?. En ese campo los británicos tienen amplia experiencia en su lucha por mantener a Irlanda del Norte bajo sus dominios.
Nuevos conceptos de los derechos humanos
En esta "guerra contra el terrorismo", lo novedoso es la nueva justificación de la sistematización de la violación de los derechos humanos, es el retorno a la tesis de que la seguridad requiere de sacrificios, una nueva definición del "enemigo" y de la etapa histórica que vivimos, donde el concepto de "choque de las civilizaciones" impulsada por una derecha religiosa, pretende imponer su fundamentalismo cristiano a todo el mundo.
Esta derecha religiosa ha emprendido una campaña por la limitación de los derechos humanos, la aceptación de la tortura, pena de muerte, prisión perpetua para sospechosos, el castigo antes de que se cometa el crimen, por el derecho del más fuerte a imponer su voluntad y hasta por modificar la educación escolar, eliminando la enseñanza de la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin, e introduciendo el concepto de que sólo una inteligencia superior -un Dios- pudo crear al mundo.
En esta campaña no están ajenos los grandes medios de comunicación y formación de opinión ni la llamada industria del entretenimiento. Desde el 11 de setiembre de 2001 han surgido decenas de series y películas que son distribuidas en todo el mundo, donde se justifica la tortura con los argumentos más primitivos, se presenta al demonio con turbante árabe.
¿Qué es la tortura?
La Organización de las Naciones Unidas ha definido la tortura como "todo acto realizado intencionalmente por el cual se inflijan a una persona penas o sufrimientos físicos o mentales, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo personal, como medida preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se entenderá también como tortura la aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica. No estarán comprendidos en el concepto de tortura las penas o sufrimientos físicos o mentales que sean únicamente consecuencia de medidas legales o inherentes a éstas, siempre que no incluyan la realización de los actos o la aplicación de los métodos a que se refiere el presente artículo".
Escuadrones de la muerte
El ministerio del Interior de Irak dijo que estableció una comisión para investigar denuncias de que escuadrones de la muerte organizados por la policía están atacando a miembros de la minoría sunita.
El viceministro del Interior, mayor general Hussein Kamal, dijo que la decisión se tomó a raíz de acusaciones realizadas por el mayor general estadounidense Joseph Peterson, quien está a cargo del entrenamiento de la policía iraquí.
Peterson le aseguró al diario estadounidense Chicago Tribune que tiene pruebas de ese tipo de actividades. "Descubrimos uno de los escuadrones de la muerte. Forman parte de la policía", dijo.
Según él, 22 policías de tránsito iraquíes, vestidos de comando, fueron arrestados a finales de enero en un puesto de control en Bagdad, la capital, mientras trasladaban a un hombre sunita, con el objetivo de matarlo.
"Lo asombroso es que dijeron exactamente lo que iban a hacer", señaló Peterson.
La comunidad sunita y sus líderes religiosos han advertido que incidentes de este tipo ocurren con frecuencia, pero no se habían confirmado sus acusaciones.
Cientos de árabes sunitas han aparecido muertos, aparentemente a causa de ejecuciones extrajudiciales.
"Desde hace mucho tiempo hemos estado hablando de este tipo de violaciones y le hemos dicho a los funcionarios del ministerio del Interior que hay escuadrones que allanan casas y arrestan a personas que luego aparecen ejecutadas en diferentes partes de la capital", dijo un portavoz del principal partido sunita del país, el Partido Islámico Iraquí, Nasser al-Ani. |