La cota del Parque Waraira Repano sólo cambiará para el estado Vargas 10 diciembre 2010 | El Ejecutivo todavía no ha definido a partir de cuántos metros se permitirá la construcción de viviendas, aclaró el titular de Ambiente, Alejandro Hitcher  Mover la cota del Parque Nacional Waraira Repano tiene como objetivo ampliar las zonas donde poder edificar viviendas en el estado Vargas, a fin de dar respuesta a la población aquejada por las lluvias de las últimas semanas, explicó el ministro del Poder Popular para el Ambiente, Alejandro Hitcher. La medida, anunciada el pasado fin de semana por el presidente Chávez, está plenamente justificada, sentencia el funcionario. Se trata, además, de un cambio únicamente para la parte de la montaña ubicada en el estado Vargas, entre los ríos Tacagua y Naiguatá (unos 20 kilómetros). La cota actual de construcción es hasta los 120 metros. Es decir, que la zona protegida comienza a partir de los 120 metros. “Cuando uno declara un parque nacional, lo hace en función de proteger ecosistemas que tienen valor”, expresó Hitcher. “Pero nos llama la atención entender qué se quiso proteger como ecosistema en la cota 120, si la realidad es que entre la cota 120 y la cota 400 hay solamente un bosque xerófito”. A Hitcher le sorprende que, cuando se hizo el decreto de creación del entonces Parque Nacional Ávila, se haya permitido la construcción hasta la cota 600 desde Naiguatá hasta la Sabana. El funcionario presume, con base en la información disponible, que el gobierno de la época no quiso tocar los privilegios de quienes tenían viviendas de fin de semana. Actualmente se estudia cuál será la cota del Parque en el estado Vargas, lo que permitirá levantar más viviendas. “Hay sectores interesados en tergiversar una acción absolutamente necesaria del Gobierno Nacional”, denunció el vocero. EVALUAR REPRESAS El colapso de la presa de Manuelote, en el estado Zulia, y el de la presa de Játira, en el estado Falcón, obligan a evaluar la estructura de los reservorios de agua del país; especialmente, los construidos entre las décadas de los años 70 y 80, indicó el Ministro. ¿Por qué los de esa fecha? Porque “en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1973) se le dio muerte a la ingeniería nacional, con la disolución del Ministerio de Obras Públicas”, relata. “Los estudios hidrológicos, que eran elaborados por el Estado, pasaron a manos privadas. La hidrología y la meteorología se privatizaron también”. En todo el territorio nacional hay entre 130 y 140 presas; de acuerdo con el cálculo del Ministro, al menos 30 o 40 deben ser revisadas. Lo importante es ampliar los aliviaderos, a partir de los datos de los eventos extraordinarios. Como ingeniero hidráulico, Hitcher explicó que la falla en Manuelote se debió a que las precipitaciones sobrepasaron la capacidad de alivio. Recordó que, en 1999, la presa de El Guapo (Miranda) también cedió. “Los aliviaderos se diseñan en función de los registros hidrológicos”, detalló el funcionario. “Pero estas estructuras de alivio resultan insuficientes para los eventos actuales”. En esta ocasión, y aun cuando el estado Miranda sufre las consecuencias de las inundaciones, El Guapo no cedió ante la fuerza del agua. “Es una obra de la Revolución, hecha con ingeniería nacional y conceptualizada nacionalmente. Nosotros recalculamos la hidrología, y levantamos un tipo de presa diferente: un monolito de concreto, muy resistente”, acotó. Un dato que marca la diferencia: el aliviadero de El Guapo tenía una longitud de 12 metros cuando se produjo el colapso, en 1999. La nueva obra posee un aliviadero de 45 metros. SUFRIMIENTO EN EL SUR DEL LAGO El Sur del Lago de Maracaibo (estados Mérida y Zulia) está inundado. Miles de hectáreas de platanales yacen bajo las aguas. No se sabe cuánto tiempo requerirá para drenar, dijo el Ministro, y se esperan más lluvias en diciembre, enero y febrero. Hitcher puntualizó que se trata de una zona muy plana, con ríos que vienen de las montañas. “Los cursos de agua que causaron las inundaciones son el Chama, Mucujepe y Escalante. Todos nacen en los Andes venezolanos”. Esto implica que, si hay lluvias extraordinarias, las crecientes no tienen dónde descargarse, sino que llegan con toda la fuerza de la pendiente a las planicies del Sur del Lago. Hitcher insistió en que el Gobierno Nacional y el pueblo “no deben tratar de dominar los cauces de los ríos”, sino aprovecharlos. La filosofía del pasado era colocar diques marginales, los cuales resultaron insuficientes para contener la fuerza del agua. Ahora, con el replanteamiento que pidió el Presidente de la República para este sector, “debemos trabajar con el río a favor”. Hay que definir, incluso, “qué se puede sembrar en el territorio que se adapte a un régimen de inundaciones en una época, y de sequías en otra época”. AGUA LIMPIA Para poner coto a los chismes sobre la calidad del agua en el estado Zulia, alimentados por el colapso de la presa de Manuelote, Alejandro Hitcher aplicó una medida extrema: delante de los medios de comunicación de la región, se bebió varios vasos de agua tomada directamente del chorro. “Hay matrices de opinión que están generando angustia en varios municipios de Zulia”, señaló el Ministro del Poder Popular para el Ambiente. “Con la fractura de la presa de Manuelote, se dijo que 66% del estado Zulia quedaría sin agua. Eso es totalmente falso”, recalcó. Las lluvias intensas, que superaron la capacidad de Manuelote, “generaron una creciente extraordinaria en el río Cachirí, que abastece al embalse Tulé. Este reservorio tiene 450 millones de metros cúbicos, lo que garantiza 270 días de agua para la región. Si no lloviera ni una gota, algo imposible, habría agua hasta octubre de 2011”. Hitcher reiteró que la calidad está garantizada. La creciente revolvió y enturbió el agua. La turbidez (sólidos en suspensión), aclaró, no es sinónimo de contaminación. “En 15 días volverá a tener su color normal”, calculó. Además, las plantas de tratamiento que potabilizan el líquido no han dejado de trabajar. T/ Vanessa Davies F/ Cortesía Ministerio del Poder Popular para Agricultura y Tierras |