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Hezbolá y los laberintos subterráneos |
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Escrito por Administrador del Sistema
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viernes, 28 de julio de 2006 |
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IAR Noticias- Informe Especial La inteligencia judía habla de un laberinto de túneles.Más precisamente, se trataría de cientos de búnkeres y túneles (similares a los que utilizaron los japoneses en la batalla de Iwo Jima) que explotando el terreno irregular del sur libanés, apto para la defensa y el ataque, sorprendió al mando militar y a la inteligencia israelí que no contaba con la astucia de los "terroristas" de Hezbolá.Citando un ejemplo más cercano, se habla de una red subterránea, similar a la que utilizaron los vietnamitas en Saigón, en su guerra de resistencia contra los norteamericanos, reciclada en el sur libanés para resistir en una batalla con Israel.Desde que Israel se retiró del sur de Líbano, Hezbolá se ha estado preparando para una "guerra asimétrica" con la superpotencia nuclear de Medio Oriente, según la definición del líder de la organización, Hassan Nasrallah. Los blindados y tropas israelíes, contrariando la planificación del ataque y los informes preliminares de inteligencia, se encontraban empantanados, el miércoles 26 de julio, en el día 14 de la invasión, en los alrededores de Bint Jebel, llamado "la capital de Hezbolá", pueblo de 4.000 habitantes que los blindados y las tropas israelíes no han conseguido tomar hasta el momento. Se hablaba de una masacre, donde el mando militar judío se atribuía la muerte de 50 combatientes islámicos, y los reportes no difundidos de las cadenas internacionales y la TV. árabe hablaban de 30 soldados israelíes muertos en una jornada de trampas y emboscadas de las células móviles de la guerrilla libanesa.Se trataba de números y de especulaciones, con poca certeza pero con algunas evidencias.El Estado mayor israelí anunció el lunes que había tomado la "capital de Hezbolá", pero el infernal circuito (feed back) de la información, que a veces, incluso, supera los intereses de las grandes cadenas, precisó el escenario real: los tanques y blindados judíos se encontraban empantanados en Bint Jebel, el miércoles 26, una extraña parábola entre Irak y Vietnam para las motivadas tropas israelíes que iniciaron oficialmente la invasión terrestre, el sábado 22.Agencias internacionales coincidieron en que el mando militar israelí prefiere no ofrecer información sobre las operaciones y las bajas propias, pero los reportes hablaban este miércoles de tres o más blindados destruidos, decenas de soldados israelíes muertos y de una operación emblemática ejecutada por los topos de los túneles de Saigón, trasplantados en el sur libanés.Varios miembros de las tropas de infantería y de paracaidistas que operan desde hace tres días en este pueblo del sur, bastión de la guerrilla libanesa, han resultado "afectados", según la radio pública israelí.
Los choques son tan encarnizados que las víctimas no han podido ser evacuadas desde hace varias horas, agregó, el miércoles 26, la emisora israelí, que dio cuenta de una "emboscada" de los combatientes de Hezbolá a los soldados israelíes, que desconocen la topografía del terreno en el que luchan.Los guerreros de Hezbolá son libaneses del sur, y se jactan de pertenecer a una zona llamada Yebel Amel, en una de cuyas aldeas nació Nasrallah.Están entrenados en técnicas de supervivencia, conocen perfectamente el terreno, cuentan con el apoyo de la población, y se manejan en su territorio como "un pez en el agua", según la máxima de Mao Tse Tung.Con fusiles Kalashnikov, equipamiento mínimo y la velocidad de una ardilla, aparecen y desaparecen, en operaciones relámpagos de emboscadas y atentados que causan pesadilla y estrés a la infantería disciplinada de los invasores judíos. Informes aburridos de la inteligencia israelí precisaban -antes de la escalada militar- que Hezbolá construía bajo tierra una red subterránea, una estructura de trincheras y fortalezas con base de hormigón, para resistir la artillería y los bombardeos aéreos israelíes, que no fue tenida en cuenta por los planificadores de la invasión del 12 de julio.
Esa estructura -según los manuales de la inteligencia judía- tiene sus puntos fuertes localizados en la región que rodea a Bint Jebe, y se distribuye en varios niveles que son utilizados como arsenales y depósitos de agua y alimentos. Las redes subterráneas interconectadas permiten a los combatientes desplazarse con armas y equipos desde distintas posiciones, surgir y desaparecer, utilizando el "factor sorpresa", el valor táctico más sobresaliente del combate en la modalidad de guerra de guerrillas.
Este sistema de búnkeres y de camuflaje subterráneo encubre a las plataformas móviles que lanzan los cohetes Katiusha hacia las ciudades fronterizas del norte de Israel. Desde esas plataformas los combatientes topos de Hezbolá han disparado este miércoles más de 30 cohetes contra las ciudades de Naharía, Haifa, Carmiel, Safed, Ako (San Juan de Acre) y Maalot, matando a seis civiles e hiriendo a a más de una decena.Según los expertos, el régimen de los halcones israelíes enfrenta en esta etapa, no solamente la posibilidad de una "ratonera" para sus tropas en Líbano, sino también a los cohetes que Hezbolá lanza todos los días contra ciudades fronterizas que ya han causado la muerte a 37 israelíes y un impacto a su economía creando un creciente temor entre la población. Los topo-cohetes, con su carga de muerte, con su detonante social y político, son algo así como una delgada línea que separa el triunfo de la derrota para los diseñadores estratégicos de la invasión a Líbano. .Según informaba el más importante diario financiero norteamericano, The Wall Street Journal, este lunes, el creciente número de muertos, en especial civiles en Israel, podría, en última instancia, llevar a que Tel Aviv renuncie a su meta de destruir a Hezbolá.
"Hasta ahora, Hezbolá ha evitado enfrentarse directamente con tropas israelíes. Pero sus misiles que llueven sobre el norte de Israel -sólo el fin de semana lanzó más de 200- han logrado trastornar la economía israelí", señalaba el Journal. No por casualidad, el fracasado plan judeo-norteamericano que trató de imponer -sin éxito- este miércoles en la conferencia de Roma Condoleezza Rice, incluía como capítulo principal el cese el fuego y el repliegue del Hezbolá del sur de Líbano. El emprendimiento de la halcona norteamericana se desdibujó en la formalidad del pedido de una "una fuerza internacional bajo el mandato de la ONU" y en deseos abstractos de un "cese del fuego a futuro" en Líbano.Cuando terminó la conferencia de Roma, los topos de Saigón trasplantados en Líbano, tuvieron, por primera vez, la sensación de que habían ganado la primera batalla. |
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