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José Sant Roz
06/04/2.006
Teníamos tiempo sin saber de cacerolazos, de trancas, lutos activos con vírgenes y rezos; velas encendidas (típico del KKK), agites de banderas, de circulación de vehículos con luces encendidas, de concentraciones en Plaza de la Libertad, todos los símbolos miserables de los eternos golpistas, de los que viven del odio y del placer por la sangre. Otra guarimbada en la Plaza Francia de Altamira con tranca y quemas de papeleras, y un energúmeno que grita: “Estamos protestando por los niños Faddoul, pero la Guardia Nacional arremetió contra nosotros. Pero no sólo son los niños Faddoul, desde el mismo momento en que Hugo Chávez Frías asumió el Gobierno 70 mil personas han muerto en el país, como si fuera una guerra, además de los secuestros” (información recogida por la periodista de El Nacional, María José Mairena).
Teníamos algún tiempo sin ver esas páginas de los diarios plagadas de ofensivas contra el Estado venezolano: “Indignación”, “Venezuela hundida en el odio”.
A los que a falta de un líder se aferran a la muerte como ideal de lucha, se aferran a la destrucción, a la maledicencia, al escándalo, a la provocación y al crimen. Al Globovisión con su “Aló Ciudadano” ayer estaba de pláceme; al matacuras se le veía renovado en su afán por incitar al delito, por hurgar en las llagas del crimen y procurar levantar las muertas banderas de la oposición. La flaca María Corina Machado corrió a unirse a la tranca en la autopista Francisco Fajardo y dar órdenes para que se realizaran manifestaciones de protesta contra el gobierno en toda Venezuela. Prácticamente toda una gran carnavalada en las urbanizaciones de Altamira, La Florida, Las Palmas, Prados del Este, Miraflores, Macaracuay y la urbanización Miranda.
La UCV sacó por El Nacional su comunicado golpista; la Universidad Católica Andrés Bello, bajo el mando de su rector golpista Luis Ugalde, salió a encabezar las protestas en Caracas: se autotrancaron en las adyacencias de su propia universidad, y comenzaron a gritar que aquella manifestación era espontánea. La Universidad Metropolitana, por El Nacional presenta un comunicado en el que aboga “porque se restituya el clima de tolerancia y diálogo característico del gentilicio venezolano”. Volvió a relucir el estribillo aquel de que con mis hijos no se metan, pero ahora reciclado con la expresión: “¡mañana serán tus hijos!” la universidad opudeísta, Monteávila, ubicada en Boleíta, con sus estudiantes y profesores se unieron a las protestas de una manera muy fascista: “rompieron cuadernos y libros y portaron pancartas en las que se exigía al Gobierno que se hiciera justicia y que enfrentara la inseguridad. Las vías de acceso a la zona fueron cerradas. Igualmente, alumnos de Comunicación Social de la Universidad Católica Santa Rosa marcharon al mediodía desde La Pastora hasta la sede del TSJ, para solicitar que se aclare el caso” (tomado de El Nacional).
Todo un tinglado, pues, dirigido sobre todo por las putas de los medios y siguiendo las normas de agitación de la CIA, que exige que ni un solo hecho que pueda perjudicar al gobierno (aunque él no tenga la culpa) deje de ser usado por la oposición. La guerra, en este año electoral, está plenamente declarada. Para esta guerra no hacen falta los helicópteros ni fusiles rusos, ni las fragatas españolas. Va a ser una guerra sorda y peligrosa, a la que habrá que enfrentar con prudencia pero con mucha determinación. Ojo avizor, camaradas. |