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El minuto de Teodoro-PIEDRA DE TRANCA-MARCIANO |
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Escrito por Administrador del Sistema
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lunes, 24 de abril de 2006 |
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DIARIO VEA
240/04/2.006
*ME HICE la ilusión de que el lanzamiento de la candidatura presidencial de Teodoro Petkoff serviría para el arranque de una nueva política. Política con un sólido basamento ideológico y doctrinario. Capaz de interesar a la población desafecta a Chávez. Una política que se manifestara a través de un discurso sustancioso, conceptualmente bien articulado, y con aportes al debate nacional. Por eso decidí coger palco temprano frente al televisor para escuchar lo que fue promocionado como "cadena" -la primera de Petkoff sin haber llegado a la presidencia-, creando cierta expectativa: el mensaje del primer candidato formal de la oposición. Esperé con inquietud el momento. Encerré al perro para que no me fastidiara y, todo oídos, me dispuse a escuchar la buena nueva.000000000000000000*DIGO BUENA nueva porque considero importante la competencia electoral. A Chávez no le gusta la soledad. Un proceso electoral con candidato único equivale a bailar sin pareja. Además, la campaña de los ultras de SÚMATE, los medios y el gobierno de Bush, estiman que la mejor manera de salir de Chávez es dejándolo solo. Por eso se retiraron de las elecciones parlamentarias del 4-D. Lo cual sirvió para dejarle el campo libre al chavismo y para que la Asamblea Nacional funcione mejor que antes: legisle, investigue y controle más que cuando estaba la oposición. Con lo que se justifica aquello de que en política, como en cualquier actividad humana, nadie hace falta.0000000000000000*DE PRONTO apareció la imagen de Petkoff en pantalla. Muy estirado él. Muy acartonado él. Con voz temblorosa, acaso por haber perdido contacto con el oficio o por la edad. De fino traje negro y corbata roja. Hierático. Sin la fogosidad de otros tiempos.000000000000000000*PERO LO peor no fue la imagen sino el mensaje. Un discurso romo, plagado de lugares comunes, incoherente. Mensaje voluntarista con el que pretendió insuflar el ánimo de la audiencia. Pero la generalización, la falta de concreción, la carencia de propuestas novedosas, transformó ese minuto dilemático, expectante, en un gran fraude.00000000000000000*PETKOFF PRETENDIÓ rivalizar con Chávez en el territorio del tiempo. Pero calculó mal: oponer al verbo de Chávez, caudaloso y cuajado de ideas e iniciativas, el complejo recurso del laconismo. De ahí el porqué del minuto. Pero para ser lacónico y no morir en el intento hay que tener el talento, por ejemplo, de De Gaulle. Capacidad de síntesis para manejar ideas en la fugacidad del tiempo. Si no se tiene esa capacidad se defrauda a la audiencia. Lo que le ocurrió a Petkoff que dilapidó ese minuto crucial.0000000000000000000*AL CONCLUIR Petkoff, apagué el televisor y reflexioné en torno a la oportunidad en la vida de los hombres. |