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El cardenal y el equilibrio -PIDRA DE TRANCA-MARCIANO-17/04/2.006 |
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Escrito por Administrador del Sistema
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lunes, 17 de abril de 2006 |
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DIARIO VEA
*ENTIENDO EL equilibrio en política. Asumir con ponderación situaciones complejas es, quizá, la mejor demostración de sabiduría del ser humano. Pero hay veces que no se puede hacer equilibrio. Que es contraproducente caer en la tentación de tomar distancia, por razones circunstanciales, de hechos que se plantean en una sociedad. *NO ES que haya un ejercicio de equilibrio bueno y otro malo. Es decir, que opere una suerte de mixtificación del oficio de mediar. La mediación, la entiendo en la política, como la disposición de resolver conflictos, pero no como una conducta calculada y hasta solemnizada para escurrir el bulto. *ESTAS CONSIDERACIONES vienen al caso por lo que dijo el cardenal Jorge Urosa a raíz de las reacciones por el asesinato de los hermanos Faddoul y del señor Rivas. El cardenal, colocado contra la pared en una rueda de prensa, hizo una concesión a la presión mediática que no le quedó bien. Sobre todo porque él representa algo distinto a lo que fue el discurso de la jerarquía de la Iglesia Católica. El lenguaje Dupuy-Porras que, sin duda, auspició y estimuló la ofensiva contra el orden constitucional, contribuyó a la gestación del 11-A, el sabotaje petrolero y las guarimbas y levantó un muro entre el gobierno, el movimiento popular, y la institución eclesiástica; ese lenguaje fue sustituido por el de Berlocco-Urosa. El primero era un mensaje de odio, de enfrentamiento, de solidaridad con la irracionalidad de la oposición, mientras que el segundo se caracteriza por la voluntad de diálogo, por la comprensión de los problemas del país y de las soluciones que aporta el gobierno de Chávez. Son, como se ve, mensajes opuestos, contrastantes, incompatibles entre sí —aun cuando públicamente no se reconozca.*PERO LA declaración del cardenal Urosa equivale a una concesión a la irresponsable actitud de sectores de la oposición que pretendieron aprovechar el abominable asesinato de unos venezolanos para reflotar políticamente. Mi opinión es que no hubo suficiente reflexión por parte del cardenal. Decir, por ejemplo que las manifestaciones no son conspiración, es una ligereza. Constituye una evaluación superficial, ya que no se asume fuera de contexto lo que ha sido práctica continua de la oposición de estos tiempos, consistente en sacar del marco cívico y democrático el derecho a manifestar. El derecho a manifestar —es cierto— es expresión cívica y tiene rango constitucional. Pero la oposición, que fue tutelada por el mensaje porrista, desnaturalizó ese derecho y lo utilizó como ariete contra el Estado de Derecho. *¿QUÉ LE pasa cardenal? No afloje (no arrugue, no le tema al cuero), y recuerde siempre que la Iglesia es de todos y no de unos pocos.- |
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