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El calumniador profesional - Roberto Malaver |
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Escrito por Administrador del Sistema
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lunes, 27 de marzo de 2006 |
El calumniador profesional Roberto Malaver El Tiempo - Pto. La Cruz
Jacinto Humpierrez Martínez, desde el mismo momento en que comenzó a hablar, empezó a calumniar, desde ese instante comprendió que esa sería su profesión. Y viendo a su madre detenidamente, le gritó:
- Tú no eres mi mamá. - ¿Qué? - No, que no, que no, tú no eres mi mamá.
La señora de Humpierrez, conocida en el Barrio La Abstención como la mujer más fiel de todas las mujeres casadas que vivían allí, estuvo a punto de darle una cachetada a su hijo pero se aguantó y decidió llamar a su marido. Cuando el marido se presentó a la sala, Jacinto hijo, lo vio detenidamente y antes de que su madre dijera algo, se le adelantó y le dijo.
- Ella me dijo que tú no eres mi papá. - ¿Qué? - Sí, sí, ella me lo acaba de decir.
La señora del señor Jacinto Humpierrez se desmayó. No pudo soportar la pérdida del título de alta fidelidad que se había ganado en el Barrio La Abstención. Mientras tanto, Jacinto Padre no sabía qué hacer en aquel momento, si sacar a patadas de la casa a su hijo de dos años, o darle un tiro a su esposa de 35 años.
Después se supo que todo fue una difamación del niño Jacinto. Así, el matrimonio aprendió a convivir con aquel muchacho que desde que empezó a ir la escuela todos los días llegaba con una nueva difamación. Ya las maestras no sabían qué hacer con él, solamente lo pasaban de grado lo más rápidamente para quitárselo de encima. Y así Jacinto llegó a la universidad a estudiar periodismo.
Y desde el mismo día que entró como pasante al diario El Maruto, el periódico que hace brotar la noticia, comenzó a ejercer profesionalmente su oficio de calumniador. Todos los días las notas más leídas de El Maruto, eran las escritas por Jacinto Humpierrez, y debido al éxito de sus notas, el director del Diario Miguel Enrico Pesares, decidió darle una columna semanal que se llamó Maruto Afuera.
Allí, en Maruto Afuera, Jacinto Humpierrez lanzaba a la calle cualquier cantidad de difamaciones. "El profesor de Ética, de la escuela de Comunicación Social de la Universidad de Santa Ana, aprendió a falsificar sus notas desde la primaria". Así era la calidad de notas que este hombre escribía semanalmente. "Es huérfano, y no lo sabe, el Director de la Escuela de Medicina, Dr. Getulio Antunez".
Calumniaba, difamaba, injuriaba, términos que jurídicamente son distintos, pero que a Jacinto Humpierrez le importaba muy poco. "Ojalá que al abogado Antoñico Gutiérrez, se le ocurra demandarme, porque entonces sí va a saber quiénes son sus verdaderos padres". Decía, jacinto.
El éxito de la columna Maruto Afuera fue tal, que Jacinto Humpierrez decidió conversar con otros periódicos en el país para publicarla allí también, sólo que no podía ser la misma columna, llevaría el mismo título pero el contenido tenía que ser relativo a la ciudad donde salía el diario.
- Basta con que me den los nombres de los enemigos del director, y yo me encargo de caerle a injurias.
Así siguió trabajando. Hace poco, ante una demanda que le metieron en un tribunal, le dieron casa por cárcel, y dijo Jacinto:
- Qué bueno, así conozco mi mansión completa, y disfruto de la piscina, que de paso, todavía no sé si le han climatizado el agua. |
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