Naciones Unidas, 9 jun (EFE).- El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó hoy una nueva y más dura cuarta ronda de sanciones contra Irán por su negativa a detener el enriquecimiento de uranio y abrir por completo su programa nuclear al escrutinio internacional.
La resolución auspiciada por Estados Unidos contó con el apoyo de 12 de los 15 miembros del máximo órgano, incluidos los cinco permanentes, mientras que Brasil y Turquía votaron en contra y el Líbano se abstuvo.
Brasilia y Ankara consideran que las nuevas sanciones son contraproducentes y que se debe dar más tiempo a la diplomacia.
"No creemos que las sanciones sean un instrumento efectivo en este caso, ya que lo más probable es que causen sufrimiento del pueblo iraní", dijo la embajadora brasileña ante la ONU, María Luiza Ribeiro Viotti, en una intervención antes de la votación.
La diplomática explicó que su país considera contraproducente aumentar la presión al régimen iraní después del acuerdo alcanzado en mayo por Brasil y Turquía con Irán para intercambiar combustible nuclear.
Ese mismo argumento esgrimió el embajador turco, Ertugrul Apakan, al anunciar la negativa de Ankara a secundar la propuesta de EE.UU., que apoyan los otros cuatro miembros permanentes del máximo órgano (China, Rusia, Francia y Reino Unido).
"La declaración de Teherán ha creado una nueva realidad con respecto al programa nuclear iraní", aseguró el representante turco.
Ese acuerdo compromete a Irán a entregar a los turcos 1,2 toneladas de uranio enriquecido al 3,5% para recuperar un año después 120 kilos del material purificado en un 20% para un reactor de uso médico.
Por otro lado, otros miembros del Consejo de Seguridad consideraron que se le han dado amplias oportunidades al régimen iraní para disipar las dudas de la comunidad internacional, y les parece que el acuerdo con Turquía y Brasil es insuficiente.
La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, señaló que "Irán ha tenido numerosas oportunidades de verificar que su programa nuclear tenía una finalidad pacífica", pero no lo ha hecho, al tiempo que subrayó la "grave amenaza" que plante el programa nuclear iraní.
Asimismo se refirió al acuerdo entre Brasilia y Ankara con Teherán, para señalar que "Turquía y Brasil han trabajado mucho para progresar y (ese documento) refleja buenas intenciones", pero agregó que todavía hay "numerosas cuestiones sobre el programa nuclear iraní a las que no responde".
"Francia da la bienvenida a la adopción de esta resolución", afirmó el embajador francés Gérard Araud, que subrayó que "Irán ha desarrollado un programa nuclear clandestino durante 18 años".
La resolución adoptada hoy establece nuevas restricciones a las operaciones de los bancos iraníes en el exterior si se sospecha que tienen vínculos con los programas nucleares o balísticos de Teherán, al tiempo que incrementa el escrutinio de las transacciones en el exterior de todas las entidades financieras del país.
Asimismo, endurece el embargo de armas a Irán y sanciona a tres entidades controladas por el empresa naviera estatal iraní, así como otras 15 controladas por la Guardia Revolucionaria.
También refuerza el régimen de inspecciones a buques y aviones iraníes.
En total, en los anexos de la resolución se precisa el nombre de 40 entidades y empresas iraníes a las que se les congelarán sus activos en el exterior, mientras que se incluye el nombre del responsable de la central nuclear de Isfahan, Javad Rahiqi, al que se le prohíbe viajar al exterior.
El contenido de esta resolución es el producto de largos meses de negociaciones entre los cinco miembros permanentes del Consejo (EE.UU., China, Rusia, Reino Unido y Francia), más Alemania, en las que se suavizaron algunas medidas propuestas inicialmente por Washington y sus aliados occidentales.
El documento también sufrió algunas modificaciones a lo largo de las últimas semanas de reuniones entre las potencias del Consejo de Seguridad y el resto de miembros del máximo órgano.
Viena, 9 jun (EFE).- Poco antes de adoptar una nueva ronda de sanciones contra Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU, la UE y EEUU condenaron hoy con dureza, durante una reunión de la Junta de Gobernadores del OIEA en Viena, la falta de cooperación iraní en relación con su controvertido programa nuclear.
En una intervención ante el órgano ejecutivo de la agencia nuclear de la ONU, la presidencia española de la Unión Europea (UE) acusó al Gobierno de Teherán de "desafiar" sus obligaciones asumidas bajo el régimen internacional de no proliferación.
"Estas obligaciones internacionales son vinculantes", advirtieron los Veintisiete, mientras que el embajador de Estados Unidos, Glynn Davies, aseguró que "Irán debe entender que su negativa de responder a las preocupaciones de la comunidad internacional le llevarán a más presiones y aislamiento".
"Irán ha incrementado algunas de sus actividades más delicadas en cuanto a la proliferación (nuclear) como el enriquecimiento de uranio", denunció el diplomático norteamericano.
El Consejo de Seguridad y la Junta del OIEA han emitido numerosas resoluciones en los últimos cuatro años instando a Irán precisamente a suspender el enriquecimiento de uranio.
En ese sentido, la UE y EEUU destacaron que Irán sigue adelante a ritmo acelerado con el enriquecimiento de uranio, incluso hasta niveles de pureza cercanos al 20 por ciento.
Esas actividades constituyen "un desafío serio del régimen internacional de no proliferación y para la paz y seguridad internacional", manifestó la UE.
Para esta tarde se espera en Nueva York la adopción de una cuarta ronda de sanciones contra la República Islámica.
El uranio enriquecido es un material que tiene aplicaciones tanto civiles, en plantas energéticas, como militares para la construcción de bombas atómicas.
Irán, por su parte, rechazó en Viena las alegaciones en su contra y acusó a las potencias occidentales de querer privarle de sus derechos fundamentales relacionados con el desarrollo de la energía nuclear.
El embajador iraní ante el OIEA, Ali Asghar Soltanieh, aseguró en la reunión de la Junta que su país "ha puesto fin al 'apartheid' nuclear" en el mundo, donde unos pocos países disfrutan de todos los aspectos de la energía atómica, a diferencia del resto.
Después de relatar con todo lujo de detalle el alcance de las inspecciones del OIEA en su país, el diplomático iraní exclamó un rotundo "basta ya", en relación a las exigencias de la comunidad internacional.
Dirigiéndose a Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, los más fervientes críticos de Irán, Soltanieh manifestó: "les recomiendo que pasen de la confrontación a la cooperación".
Estados Unidos y la UE acusan a Irán de querer hacerse con los conocimientos y materiales nucleares para una bomba atómica, bajo el pretexto de un programa nuclear civil, algo que Teherán rechaza.