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Marina Menéndez Quintero (Juventud Rebelde)
09/03/2.006
Las decisiones recientes y las que está por tomar el presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, aportan sustancia a la aún no abierta campaña electoral de Ecuador y podrían, incluso, ayudar a polarizarla. De hecho, vuelven a sacar a la luz la ya sabida radicalización de una sociedad que ha expulsado ya a tres presidentes…
Su confirmación de que firmará el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos —solo que “queremos discutir los puntos para que el asunto sea beneficioso para ambas naciones”— argumentan las movilizaciones y paros que han hecho de este miércoles, según analistas, el día más agitado de los últimos meses en aquel país, y el más tenso vivido por su gobierno.
Los sindicatos, convocantes de la jornada de huelga, pretendían “advertir”, recordando al ejecutivo la demanda de amparo constitucional presentada por organizaciones sociales ante las cortes, para obligar jurídicamente a Palacio a realizar un referendo, antes de dar cualquier paso.
Suscrito a finales de febrero, el documento apunta “el derecho político” que asiste a los ecuatorianos a ser consultados “sobre asuntos trascendentales para el país, y en la prevención de las afectaciones a los derechos económicos, sociales y culturales, a los derechos colectivos y ambientales, que se producirán en caso de que (el TLC) se suscriba y aplique”.
Pero de poco ha valido. En visita a EE.UU. sorpresiva y capaz de despertar cualquier suspicacia, Palacio finalmente aseveró su disposición a dar la firma. Ese parece será el epílogo de los tira y encoge con que ha llegado hasta aquí. Primero, aparentemente resistido a hacer de la economía de Ecuador un apéndice de Washington. Ahora, quizá, presionado, o “convencido”.
El ambiente se tensa cuando aún faltan dos semanas para el reinicio de las negociaciones y la entrada en una etapa que, por lo visto, será la definitoria. Las protestas contra el acuerdo, escenificadas la víspera en las principales ciudades de Ecuador, expresaron también la demanda de los trabajadores estatales de que se incrementen sus sueldos y coincidieron —como si los males fueran pocos— con huelgas en las empresas privadas que ofrecen servicios a Petroecuador, un conflicto que amenaza dilatarse y solo en un día dejó pérdidas millonarias.
Pero no son casos aislados. Los titulares de la prensa ecuatoriana se referían a las movilizaciones de ayer como “protesta contra las políticas del gobierno”.
A siete meses de las elecciones presidenciales, las noticias no podían ser más preocupantes. Apenas unos días después del regreso de Palacio de EE.UU, un despacho cablegráfico desde Quito daba a conocer ayer la reunión que sostendrá con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, cuando ambos coincidan el viernes en Santiago de Chile, durante la toma de posesión de la presidenta, Michelle Bachelet.
En estos tristes rumbos, parece, se escribe el epílogo de un ejecutivo presidencial que trató primero de distanciarse de su defenestrado predecesor, Lucio Gutiérrez; pero que ahora termina pareciéndosele muchísimo… |