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Desde la oscuridad vuelven a la vida PDF Imprimir E-Mail

La capacitación es parte del Programa Penitenciario “Volviendo a la vida” que lleva adelante Sunacoop. Muchos de los alumnos del taller ya desempeñan un oficio, unos son pintores, otros carpinteros y orfebres. Los internos del Rodeo I hicieron sentir sus ganas de avanzar, salir de la oscuridad y la soledad que los mantiene lejos de sus familiares. www.minci.gob.ve visitó el centro penitenciario.

Por: María Mercedes Cobo E (*)
Fotos: Iván Ordoñez (**)

En Guatire, una de las ciudades ubicada en las afueras de Caracas, está el Centro Penitenciario Rodeo I el cual tiene una población de 517 internos, en este lugar, la Superintendencia Nacional de Cooperativas (Sunacoop), ente adscrito al Ministerio para la Economía Popular (Minep) dicta talleres de cooperativismo y desarrollo humano para quienes están acompañados por la soledad de las rejas.

La Cooperativa Docente Latinoamericana “Semilleros del Futuro”, integrada por 12 profesores, está contratada por la Sunacoop para educar a más de 200 internos de “El Rodeo I” en la organización y conformación de una cooperativa. La capacitación es parte del Programa Penitenciario “Volviendo a la vida” que lleva adelante el ente adscrito al Minep.

Al respecto, Gribel Cruz, Directora de Educación e Investigación de la Sunacoop, nos dice que la experiencia que se inicia en el “Rodeo I”, es la primera etapa del programa, una prueba piloto que contempla todo el tema de organización, formación y constitución legal de las cooperativas. “Los talleres se llevarán a cabo durante dos meses y se inclinan hacia el desarrollo humano y la transformación cultural”.

Muchos de los alumnos del taller ya desempeñan un oficio, unos son pintores, otros carpinteros y orfebres, por eso, Cruz, sostiene que tienen previsto constituir ocho cooperativas que pudieran comprender no sólo estos oficios, también talabartería, pintura, arte y albaliñería. “La idea es cristalizar los proyectos que ellos tienen formulados, y darles las herramientas y materiales necesarios para la producción. El financiamiento también es parte del apoyo institucional”.

Queremos que esta primera etapa del programa penitenciario “Volviendo a la vida”, que pronto se desarrollará en el penal “Rodeo II”, sea para mostrarle al país que sí se puede trabajar con estas personas. Se trata de un proceso de corresponsabilidad, en el que nosotros y el Ministerio de Interior y Justicia participamos conjuntamente. Por tanto, nuestra meta es la masificación del programa en todos los centros penitenciarios del país, el próximo año”.

Por su parte, María Romero, responsable de hacerle seguimiento al desarrollo de los talleres, considera que el programa no es sólo un simple apoyo para quienes están privados de su libertad, se trata de prepararlos para reincorporarlos en la sociedad y el trabajo, una vez que hayan cumplido su pena. El fin de formar una cooperativa es activar el trabajo colectivo, la integración y la solidaridad. “Yo vengo, todos los lunes, martes y jueves de la semana al Rodeo I, buscamos que los internos asuman un compromiso genuino para salir adelante”.

Aparte, del programa “Volviendo a la vida”, la Misión Vuelvan Caras dicta dos talleres, uno de albañilería y otro de mecánica automotriz a 62 lanceros. Sin contar que varios de los reclusos reciben clases de Misión Ribas para obtener su título de bachiller. www.minci.gob.ve, visitó la comunidad penitenciaria “Rodeo I” y habló con algunos de los internos que reciben clases de cooperativismo, quienes mostraron su entusiasmo por iniciar un taller que los educará para dedicarse a un oficio. Además, hicieron sentir sus ganas de avanzar, salir de la oscuridad y la soledad que los mantiene lejos de sus familiares.

“Olemos a salón, volvemos a otra parte de la vida…”

Jesús David Miranda. 29 años

“Somos 30 personas que queremos conformar una cooperativa que trabaja la madera, esperamos que después del taller podamos legalizarla. Hacemos juegos de cocina, portarretratos, entre otras cosas. Nosotros, luchamos por la libertad, cuando se aprende a ser libre internamente, se valora realmente la libertad. Cometí un delito, pero estoy recapacitando, yo sé el rumbo que quiero tomar. Lo importante es no repetir los errores, siento que me estoy superando”.

Gilberto Rivas. 33 años

“Con este programa nos están ayudando porque nos dan una herramienta para organizarnos en cooperativas de producción. Ojalá obtengamos un crédito, ya que trabajamos el cuero, el azabache, hacemos collares y diferentes tipos de artesanía. El movimiento cooperativista puede ser una forma para salir adelante. Queremos aprender para tener otra opción”.

César Rodrigo Nieves Oropeza. 37 años

“Me parece importante este taller, ojalá podamos lograr nuestros objetivos y constituir una cooperativa. Esto me da ánimo y aliento, ya que estamos sumergidos en un mundo oscuro y de tristeza. Nos gustaría que nos enseñen muchas cosas para que tengamos iniciativas, inventar cosas buenas, para nosotros y nuestros hijos. Nuestros días son tristes, pero ahora siento que están cambiando un poco, porque estamos asistiendo a estas clases de cooperativismo. Yo les digo a mis compañeros que olemos a salón, volvemos a otra parte de la vida, de la libertad, vemos otros rostros, sentimos otros olores que no existen en las celdas, se va la rutina, se va el día de una forma distinta. Los talleres son tres días a la semana”.

Victor Guilarte. 30 años

“Desde que comenzó este taller, observo más compañerismo, queremos seguir adelante, no somos como la gente cree, que si estamos oxidados, que si somos flojos, todo esto es mentira, por ejemplo, nosotros sabemos muchas cosas de artesanía. Yo pienso que con estas clases nos están educando. Mis días son solitarios y rutinarios, por eso quiero aprender cosas nuevas, quiero ocuparme más”.

Pedro José Fuentes González. 55 años.

“Este taller es un incentivo para nosotros, nos sirve para que cuando salgamos de aquí, nos dediquemos a un oficio. Esto es un ejemplo culto social para los reclusos y la gente de afuera. También estudio en la Misión Ribas, estoy comenzando el primer año, esto es cultura y el pueblo de Venezuela necesita cultura. Somos seres humanos que necesitamos una oportunidad tanto del Gobierno, las autoridades civiles, militares y la sociedad”.

Javier Salazar. 39 años

“Espero el apoyo de todos los compañeros, deseamos salir adelante y que la gente de Sunacoop nos siga ayudando para que nuestro proyecto se haga realidad, nuestra cooperativa se llama Poder y Fuerza es de artesanía, nos falta legalizarla. Hacemos cuadros de madera, tallados en espejo, peluches, bisutería. Hay gente que opina que nosotros no podemos salir adelante, pero sí podemos reincorporarnos a la sociedad. La idea es no cometer el mismo delito y tener el apoyo de la sociedad”.

José Giménez. 37 años

“Estos talleres nos permiten estar todo el día con la mente ocupada. Esperamos que este taller sea constante, que no haya una piedra de tranca. No todos somos reincidentes. La cárcel es como la universidad de la vida, aquí se aprenden muchas cosas. Aprendes a ser solidario, a querer más, a familiarizarte más con las personas, y amar. A veces surgen conflictos entre nosotros porque nos despertamos del mal humor, recordemos que extrañamos a nuestros familiares. A veces uno siente que la justicia es para los débiles”.

Andrés Rojas. 20 años

“Mis compañeros me motivaron a hacer este taller, nos ocupamos, distraemos la mente, no pienso en cosas malas, yo quiero hacer cosas buenas y tener provecho. Quiero aprender a pintar, me siento aburrido, sólo espero que pasen las horas y los días para salir de aquí. Yo le digo a la gente que nos juzga y no cree en nuestra regeneración que deben conocer nuestra realidad y se den cuenta que podemos avanzar. A los que están en la calle, cuiden su libertad porque la libertad es muy bonita”.

Gilber Guzmán. 40 años

“Lo más importante que he aprendido del taller es la unidad, el valorarse a sí mismo y a los compañeros. Yo quisiera solicitar un crédito para emprenderme con un grupo y adquirir mis herramientas, empezar desde cero y conformar una cooperativa de mecánica automotriz. Estar en la cárcel es algo muy triste, es estar apartado de tus seres queridos, es soledad, es estar aislado de la sociedad, siempre eres rechazado en todo momento, basta acercarte a un abogado o un guardia, siempre eres rechazado por el hecho de estar preso. Deberíamos aprovechar esta oportunidad para unirnos, echarle pierna a la vida, crearnos una meta y demostrar que sí valemos”.

Alonso Elizalde. 30 años

“Quiero sacarle el mejor provecho a este curso, y ponerlo en práctica en la calle. Mi intención es formar una cooperativa en el penal para promover el cooperativismo en los demás centros, y en la calle, incentivar a la juventud y hacer labor social. El lado positivo de estar en este lugar, es que, hay que sacarle provecho al tiempo para ser mejores personas y valorar lo que tenemos por dentro que es mucha capacidad y demostrar que sí podemos reinsertarnos a la sociedad y mejorar nuestra calidad de vida”.

Diango Arocha. 19 años

“Estos talleres me motivan, siento que tengo una meta más en mi vida muy importante, un paso importante para seguir adelante, quiero cambiar. Yo tengo conocimientos de computación, me gustaría formar una cooperativa en esta área. Estar en la cárcel es no encontrar respuestas a las preguntas que me hago, es sentirse solo y abandonado. La soledad y la amargura, siempre están, aunque uno no quiera. Quiero ser una mejor persona”.

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(**) iordoñ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla




 

Escrito por Administrador del Sistema   
domingo, 11 de junio de 2006

INCLUSIÓN    Los internos del Rodeo I se capacitan para formar cooperativas de producción

Desde la oscuridad vuelven a la vida

Modificado el ( domingo, 11 de junio de 2006 )
 
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