Por decisión del Tribunal Tercero de Control del estado Barinas, fueron enviados al calabozo los primeros presuntos implicados en el manejo irregular de más de tres millardos de bolívares destinados a la construcción del Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora (Caaez).
Más que los discursos, serán los hechos concretos los que mostrarán la firme determinación del Presidente Chávez de enfrentar la corrupción en la administración pública, viejo flagelo, verdadero azote, herencia de un pasado en el cual los politiqueros, la burocracia y la burguesía se enriquecían a costa de los recursos del Estado.
Se ha procedido con rapidez y contundencia para dar respuesta a una exigencia nacional. A pesar de estar presuntamente comprometidos oficiales de la Fuerza Armada y funcionarios civiles de confianza, el Gobierno Bolivariano no ocultó nada, no obstruyó la gestión de los tribunales y los fiscales, como ocurría vergonzosamente en los tiempos de la vieja política.
Voceros de los grupos de la oposición oligárquica han pretendido crear una matriz de opinión culpando a la revolución bolivariana de la permanencia de la corrupción. La alevosa acusación se fundamenta más en rumores, corrillos y calumnias que en hechos valederos. Sin embargo, la versión malévola y aparatosa se ha extendido porque no encontró desde el comienzo una réplica contundente y persistente.
La rápida y vigorosa acción en el caso del Caaez es un ejemplo de lo que debe hacerse en la absoluta seguridad de contar con el sólido apoyo del Presidente Chávez y de todo el pueblo venezolano. La Asamblea Nacional, la Fiscalía, los Tribunales y la Contraloría General tienen todo el poder para erradicar el peor legado de la vieja política.