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Candidatos a la Presidencia-Guillermo Garcia Ponce |
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Escrito por Administrador del Sistema
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miércoles, 26 de abril de 2006 |
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Guillermo Garcia Ponce
DIARIO VEA
26/04/2.006
Nadie encontrará en nuestras opiniones la idea de que la revolución venezolana debe desembocar inexorablemente en un régimen de un solo color. Hemos sido y somos partidarios de la defensa del proceso bolivariano en toda circunstancia y terreno, sin que la ingenuidad e impunidad desarmen al pueblo y permitan el sucio trabajo de quienes promueven la violencia, el golpe de Estado y la intervención extranjera. Caben en el proceso bolivariano todas las opciones que se expresen en el terreno electoral, pacífico y constitucional; todas las divergencias que no acudan a las armas ni al terror ni al apoyo extranjero.En ese orden, cuando los grupos violentos y abstencionistas se empeñan en marcar la revolución bolivariana con los signos satánicos de la dictadura y el totalitarismo, la presentación de diversas postulaciones a la Presidencia de la República y su participación en el próximo proceso electoral constituyen hechos positivos. Si esas candidaturas se despliegan como tendencias democráticas y propuestas en el marco del respeto al orden constitucional seguramente encontrarán el respeto y las garantías propias de la institucionalidad democrática.Las candidaturas de Borges, Petkoff, Granier y Rosales, o de cualquier otro ciudadano venezolano, tienen la oportunidad de competir en igualdad de condiciones con Chávez. La revolución bolivariana no requiere de unanimidad ni exclusiones para desarrollar su proyecto de cambios. Más aún, su carácter democrático, constitucional y pacífico forma parte de su fuerza para mantenerse en el Poder, de su fundamento para consolidar la unidad pueblo-Fuerza Armada, de su convicción para ensanchar el apoyo popular y de su aliento para influir sobre los pueblos de América del Sur y del mundo. La realidad de una revolución que no requiere del totalitarismo ni de la dictadura para subsistir y vencer es un arma poderosa para contraponerla a la sociedad norteamericana cada día más sometida a los grandes intereses financieros, cuyo dominio es inseparable de la represión y de la persecución de las ideas. |
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