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Bush cede ante la xenofobia |
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Escrito por Administrador del Sistema
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jueves, 18 de mayo de 2006 |
Cierra la frontera "por la seguridad nacional", pero ni un solo terrorista ha entrado por México | | Max J. Castro (Progreso Semanal)Atrapado entre la espada y la pared (de un lado la economía y la realidad demográfica con su demanda de mano de obra inmigrante, el envejecimiento de la población norteamericana, un fuerte incremento de electores latinos, y del otro la xenofobia extendida en el Partido Republicano), George W. Bush mostró sus cartas. Obligado a promover su partido ante el creciente electorado latino y en respuesta al agudo sentimiento anti-inmigrante entre republicanos extremistas, Bush tomó su decisión: se sumó al lado de los de la línea dura contra la inmigración.El despliegue de miles de soldados de la Guardia Nacional en la frontera de EEUU y México envía un claro mensaje a los Minutemen y a sus hermanos. Es un mensaje demagógico y desesperado por parte de un presidente cuya popularidad se va al fondo. Las últimas encuestas muestran que menos de un norteamericano de cada tres aprueba el desempeño de Bush. Lo más preocupante para los republicanos que temen perder el control del Congreso en las elecciones de noviembre es la erosión política que las encuestas han señalado que está sucediendo entre los derechistas de fila. Este es el sector que ha sido más fiel al Partido Republicano, el que ha asegurado la victoria en muchas elecciones reñidas.La acción del Presidente al enviar a la Guardia Nacional a la frontera mexicana está destinada a aplacar a las fuerzas anti-inmigración y a apuntalar los últimos bastiones de apoyo a George W. Bush, a saber, el sector más reaccionario y racista del Partido Republicano. Últimamente esta facción amenaza con desertar a los republicanos debido a su frustración por la negativa del Presidente a adoptar una política draconiana de “detener la inmigración ilegal” y “cerrar la frontera”.La retórica de cerrar la frontera viene envuelta en la bandera de la seguridad nacional y representa la última instancia de la manipulación del 11/9 por la derecha. Como es usual en la administración Bush, los hechos no apoyan a la política, la cual está basada en pura ideología. En un excelente artículo (“El Lugar Equivocado para Detener a los Terroristas”, 4 de mayo de 2006), el columnista de The Washington Post Peter Beinart presenta la siguiente noticia:Usando informes periodísticos y documentos del gobierno, Robert S. Leiken y Steven Brooke, del Centro Nixon, han compilado trabajosamente desde 1993 una base de datos de 373 terroristas conocidos o sospechosos de terrorismo en América del Norte y Europa Occidental. Ellos revelan sus descubrimientos en un ensayo de próxima aparición en la publicación Terrorismo y Violencia Política. Ni un solo terrorista ha entrado a Estados Unidos por México. Y ellos no son los únicos que han llegado a esa conclusión. Como señala un documente recientemente publicado por el Instituto para la Seguridad Nacional y el Contraterrorismo de la Universidad de Syracuse, “No parece que las autoridades hayan apresado ni siquiera a un solo terrorista tratando de cruzar la frontera del sur hacia Estados Unidos.”(www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/05/03/AR2006050302199.html)Por el contrario, como señala Beinert, Leiken y Brooke identificaron a tres terroristas que entraron a Estados Unidos por la frontera con Canadá, incluyendo a uno que planeaba volar el aeropuerto de Los Ángeles. No es sorprendente, ya que los fundamentalistas islámicos abundan más al norte de la frontera que al sur del río Bravo. ¿Por qué no envía Bush a la Guardia Nacional a la frontera con Canadá?La respuesta es que la seguridad nacional, como las armas de destrucción masiva, es una falsa justificación para una política que se adopta por razones diferentes, en este caso la necesidad de aplacar a muchos republicanos que están molestos por las hordas de piel oscura que invaden el país.Es poco probable que la historia oficial engañe a alguien en la comunidad latina. Mientras escribo esta columna, “We Are America” (Somos Estados Unidos), una coalición de más de cuarenta organizaciones de derechos a inmigrantes que surgieron de las manifestaciones masivas de este año, está dispuesta a responder al discurso del Presidente que envió a elementos de la Guardia Nacional hacia la frontera sureña. La coalición realizará una masiva campaña de cabildeo por medio de visitas personales y llamadas a miembros del Congreso.Uno de los pocos amigos que le quedan a Bush entre los líderes latinoamericanos, el presidente de México Vicente Fox, tampoco quedó complacido con la decisión de Bush. Fox llamó a Bush para expresarle su preocupación por la militarización de la frontera. Bush dijo que el despliegue es temporal y que Estados Unidos considera a México un amigo. El Asesor de Seguridad Nacional Stephen Hadley negó que el despliegue de la Guardia Nacional significara una militarización de la frontera. La verdad es que ha existido una casi militarización oculta de la frontera desde la administración Clinton. Las acciones de Bush representan ahora un salto cualitativo de una tendencia que existe desde hace más de una década.Como declaró recientemente el senador republicano Chuck Hagel, en momentos en que las fuerzas militares de EEUU están estiradas al máximo, el envío de la Guardia Nacional a la frontera no tiene sentido. La Guardia Nacional no está entrenada para hacer cumplir las leyes de inmigración. Es más, la Guardia Nacional está muy involucrada en Irak, donde sus unidades han sufrido tremendas pérdidas. Cuando el año pasado las tropas de la Guardia Nacional hicieron falta para las labores de rescate y ayuda después del huracán Katrina, no había suficientes de ellas. Ahora, cuando comienza la temporada de huracanes del 2006, Bush decide enviar a la frontera con México a miles de tropas de la Guardia Nacional.Una vez más, Bush pretende ser el protector de la seguridad nacional de EEUU. La verdad es que se trata de política y de ideología xenofóbica de derecha, y que los republicanos están tan asustados que no pueden ver más allá de sus débiles cifras de las encuestas y de las próximas elecciones. En las urnas, el electorado latino recordará a los republicanos su decisión por mucho más tiempo que ese.18/5/06 |
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