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Breve crónica de una Cumbre |
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Escrito por Administrador del Sistema
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lunes, 24 de julio de 2006 |
KIRCHNER, ANACRONISMO DE UN «INCORREGIBLE»
por Daniel C. Bilbao*
La Cumbre presidencial que acaba de realizarse en Córdoba (Argentina) deja mucha tela para cortar. No puede ser menos: Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula, Kirchner y demás presidentes latinoamericanos son materia suficiente. En materia de resultados, podemos decir que esta Cumbre se pareció más a Kirchner que a Chávez.
El presidente anfitrión no se privó de nada. Se abrió la cabeza al subir a una camioneta. Su pañuelo ensangrentado, aplicado sobre la herida, mostraba las consecuencias. Peor herida le causó al presidente brasileño Lula, a quien recibieron con los sones de la marcha militar "Ituzaingó", que se ejecuta en todos los actos oficiales en los que interviene el presidente argentino. La particularidad es que esta marcha evoca la derrota que argentinos y orientales le infligieron al Brasil en la batalla del mismo nombre, acaecida el 20 de febrero de 1827.
Primero la sorpresa y después el mal humor de Lula ante semejante humillación. Como en aquella oportunidad en que, durante otro gobierno peronista, el presidente Carlos Menem invitó al embajador de la India a visitar un establecimiento agropecuario y a la hora del almuerzo le sirvieron al hindú un sabroso asado de vaca.
Quizá, al presidente Kirchner y a su entorno le pareció poco malhumorar a Lula y no tuvieron mejor idea que reclamarle por carta al comandante Fidel Castro por la visa para la médica cubana que quiere visitar a su familia en Argentina. No faltaron los periodistas mercenarios que se lanzaron sobre Fidel para tratar de acosarlo con el mismo reclamo. Las respuestas de Fidel, por lógica, fueron algo destempladas.
Ningún periodista le preguntó al presidente de Paraguay por los casos de torturas en su país, por las persecuciones a la oposición ni por la base yanqui en su país y su sometimiento a la voluntad norteamericana. Tampoco le preguntaron al presidente de México por el fraude en las recientes elecciones, por los casos de corrupción o por la obsecuencia con los intereses españoles y las extradiciones ilegales de ciudadanos. Tampoco le preguntaron a la Bachelet por qué gobierna con presos políticos, por qué reprimió duramente a los estudiantes secundarios o tiene tan estrecha alianza con EEUU. Como tampoco le preguntaron a Kirchner por el encarcelamiento de seis perseguidos políticos paraguayos, detenidos en las mismísimas oficinas del CEPARE, el organismo que atiende los pedidos de refugio.
Las preguntas de algunos periodistas argentinos a Castro, en el fondo, se parecían mucho a los gritos del gusano mayamero de apellido Cao, supuesto periodista, que increpó a Fidel. La carta del presidente argentino resultó funcional a esta escenificación. Un agravio gratuito para quedar bien vaya a saber con quién, si no es con el imperialismo norteamericano.
Esta carta, queda pisoteada por la decisión de la Cumbre de apoyar a Cuba e integrarla en el Mercosur a corto plazo, y contribuye a ratificar una vez más aquel acerto del escritor Jorge Luis Borges: «Los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles».
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*Daniel C. Bilbao es periodista, escritor y coordinador general de la Asociación Internacional Diáspora Vasca
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