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Andan juntas: la calumnia y la provocación - Guillermo Garcia Ponce |
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Escrito por Administrador del Sistema
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lunes, 29 de mayo de 2006 |
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Guillermo Garcia Ponce
La provocación callejera agresiva, el desplante que obstruye vías de comunicación, el desorden para alterar la paz y el orden público, la guarimba en busca de sangre, vienen acompañadas siempre de la calumnia infamante, dirigida a dañar la reputación y la autoridad del gobierno bolivariano y de los factores que lo apoyan. Son inseparables, porque la contrarrevolución requiere con apremio cubrir la violencia con una justificación política. Por eso, andan juntas en estos días, provocación en la calle y calumnia en los medios de comunicación. Se manipula y deforma cualquier hecho, aun los más sencillos, a fin de presentar al proceso revolucionario como un sistema fuera de los valores más elementales. Personeros que no tienen moral alguna, que regaron de fracasos su paso por la vida pública, aparecen como señorones dueños de la verdad con el encargo de enlodar a las figuras emblemáticas del gobierno. Sin duda se trata de un vasto plan dirigido a colocar al movimiento revolucionario a la defensiva y justificar las acciones de violencia contra las elecciones presidenciales de diciembre. Sólo un ingenuo sin remedio puede imaginar que las calumnias contra Chávez o José Vicente Rangel, las versiones satánicas o denigrantes sobre las acciones del gobierno son episodios aislados, desvinculados de la trama conspirativa. La contrarrevolución necesita destruir reputaciones, hacer añico nombres y prestigios, porque sólo sobre las ruinas del liderazgo de la revolución, en medio de la desmoralización y la pérdida de confianza del pueblo, puede desarrollar su proyecto diabólico. Por eso andan juntas: la provocación callejera y la calumnia. Se calumnia para debilitar, para deteriorar la autoridad de la dirigencia política, al lograrlo, no será difícil socavar el andamiaje final de la revolución bolivariana. |
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